Centro de estudios peronista José Armando Gonzáles - Ateneo: Nelly A. Moscheni de Gonzáles. Fundado el 08-10-2011.
  1943 El GOU. Golpe de Estado 4 de junio
 



EL GOU.
GOLPE DE ESTADO DEL 4 DE JUNIO DE 1943
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Gral. Juan Domingo Perón, figura eminente del GOU.
Escudo del GOU (aguila imperial y al centro imagen del Gral San Martin).


El GOU, Grupo de Oficiales Unidos1 o Grupo Obra de Unificación,2 fue una logia argentina de tendencia nacionalista y pro-fascista creada en el seno del Ejército Argentino, el 10 de marzo de 1943. Ese mismo año realizó un golpe de Estado al presidente constitucional Ramón Castillo, luego de la "Década Infame", y gobernando el país hasta febrero de 1946, con el principal objetivo de mantener la neutralidad de la Nación Argentina durante la Segunda Guerra Mundial y evitar que el movimiento obrero se inclinara hacia la izquierda política.

Contenido • 1 Orígenes
• 2 Acción o 2.1 Golpe de Estado o 2.2 Presidencia del general Arturo Rawson o 2.3 Presidencia del general Pedro Ramírez  2.3.1 La neutralidad argentina  2.3.2 Crisis diplomática y política  2.3.3 Carrera política de Perón y conmoción interna o 2.4 Presidencia del general Edelmiro Farrell  2.4.1 Situación internacional  2.4.2 Consolidación política de Perón
• 3 Referencias
• 4 Véase también [editar]

Orígenes El GOU era un grupo de oficiales que empezó su vida política en Mendoza, cuando Perón fue trasladado a su regreso de Europa. Eran unos militares que querían terminar con el fraude de la "Década Infame" que llevaba al conflicto social y contener de esta menera al movimiento obrero para que no terminara desviándose hacia la izquierda".3 También buscaba evitar la entrada en la guerra de Argentina en contra de la Alemania nazi y la Italia fascista. Los orígenes del GOU se remontan a la acción de dos tenientes coroneles, Miguel Á. Montes y Urbano de la Vega, aunque es preciso aclarar que quienes inspiraron y definieron el sentido de la logia fueron el entonces teniente coronel Juan Domingo Perón (quien actuó en un principio representado por Montes), el hermano de este último, Juan Carlos Montes, Urbano y Agustín de la Vega, Emilio Ramírez, Aristóbulo Mittelbach y Arturo Saavedra, entre otros.

Los objetivos del grupo, según sus postulados ideológicos, eran:
• Afianzar la organización y la unidad interna, objetivo surgido de las preocupaciones profesionales de la sociedad militar.
• Prevenir la insurgencia comunista.
• Oponerse al ingreso argentino a la Segunda Guerra Mundial por la influencia de la presión estadounidense.
• Oponerse a la intromisión del sector político en la organización y unidad profesional del Ejército.
• Trabajar para el bienestar general de la Patria y el Ejército.
• Evitar en consecuencia el acceso a la presidencia de Robustiano Patrón Costas, político conservador salteño. La decisión de establecer la logia en marzo de 1943 se debió a dos factores:4 uno interno, originado por el conocimiento de que la gestión política del entonces presidente Ramón Castillo utilizaría todos sus recursos en favor de la candidatura de Patrón Costas, y otro externo, surgido del profundo descontento que suscitó la política exterior del Ejército en los integrantes de la logia tras darse a conocer en febrero de 1943 un memorándum transmitido por el jefe del Estado Mayor, General Pierrestegui (considerado aliadófilo), quien en agosto de 1942 había expuesto su alarma por la ruptura del equilibrio de fuerzas de la Cuenca del Plata, reclamando un arreglo con los Estados Unidos para la dotación de armamentos para el Ejército. Hay un tercer factor: la muerte del general Agustín Justo, antiguo defensor del profesionalismo en las fuerzas armadas, y de varios de los fundamentos que inspiraban al Grupo de Oficiales Unidos.

5 [editar] Acción
Como se dijo anteriormente, la principal preocupación del GOU eran las elecciones pues se oponían a la candidatura de Patrón Costas, a causa de sus conocidas relaciones con grupos conservadores y su apoyo indiscutido a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial y porque además temían que pudiera triunfar un Frente Popular dirigido por los comunistas.6 Un documento del GOU que según Potash habría sido distribuido en la semana iniciada el 15 de mayo de 1943 menciona como las dos fuerzas políticas mayoritarias a la Concordancia que había proclamado la fórmula “Patrón Costas – Iriondo” y a la Unión Democrática Argentina que todavía no había llegado a acordar sus candidatos. La primera, integrada por los demócratas nacionales y los antipersonalistas, era apoyada según el GOU por “la banca internacional, los diarios y las fuerzas extranjeras que actúan en defensa de intereses extraños a los del país”, en tanto la segunda “pese a su nominación disimulada, es el Frente Popular con otro nombre … y agrupa “con tendencia netamente izquierdista, a las fuerzas comunistas, socialistas, gremiales, demócratas progresistas, radicales, etc. Su unión obedece a presiones extrañas, originadas y mantenidas desde el exterior, financiadas con abundante dinero extranjero y vigiladas y propulsadas por los agentes propios que actúan en nuestros medios al servicio de países extranjeros, Se trata de una agrupación netamente revolucionaria que pretende reeditar el panorama rojo de España”.7 [editar] Golpe de Estado Luego de que Castillo demostrara abiertamente su apoyo a la candidatura de Patrón Costas, la logia decidió buscar contactos entre sus opositores a través del teniente coronel González, y decidió dar el golpe en septiembre de 1943. El Ministro de Guerra, general Pablo Pedro Ramírez (padre de Emilio Ramírez, integrante del GOU), quien se decía sería el posible candidato presidencial de la Unión Cívica Radical, se encontraba al tanto de los movimientos del GOU, pero no actuó contra ellos ni los pretendió frustrar, mientras que corrían rumores de una posible insurrección radical que tendría como jefe al general Arturo Rawson. Castillo, en una calurosa sesión, exigió una explicación al ministro Ramírez, quien negó toda filiación radical sin ahondar en mayores detalles, aunque el primero no quedó conforme con la respuesta del general, y optó por aguardar la renuncia del mismo, dadas la profundas diferencias y el distanciamiento mutuo. Los días transcurrieron sin noticias, hasta que Castillo ordenó al Ministro de Marina, almirante Fincati, el 3 de junio de 1943, la redacción del decreto por el cual se daban por finalizadas las funciones de Ramírez. Este decreto jamás llegó a las manos del presidente, pero sí sirvió para profundizar el distanciamiento con las fuerzas armadas, quienes para las 10 de la noche del 3 de junio, se hallaban movilizándose para efectuar un golpe de Estado que terminara con el gobierno de Castillo. Ramírez por su parte se limitó a recomendar que se buscara algún general para guiar el levantamiento. A fin de ultimar los detalles del golpe, se organizó una reunión en la Escuela de Caballería de Campo de Mayo, encabezada por el coronel Elbio Anaya, y a la que asistieron Rawson, González y Carlos Vélez, además de varios oficiales superiores, pero no Perón. En esta reunión se decidió adoptar un manifiesto redactado por Perón y Miguel A. Montes, en el que se anunciaba al pueblo que el golpe de Estado denunciaba la banalidad, fraude, peculado y corrupción del gobierno derrocado; que el movimiento era esencialmente constitucional y que lucharía para mantener una real y total soberanía de la Nación. En la madrugada del 4 de junio de 1943, se realizaría la marcha sobre la Casa Rosada con un contingente de casi 10.000 soldados; sería la segunda de una larga serie de trágicas interrupciones en la vida política constitucional de Argentina. [editar] Presidencia del general Arturo Rawson Así comenzaron las brevísimas 72 horas de gestión del general Arturo Rawson, quien había servido con González y cuya mayor contribución con el nuevo régimen fue obtener la actitud neutral de la Marina. Mientras los hombres del GOU tenían ideas bastante claras sobre los objetivos de la logia, y del rumbo que tomaría el Estado, Rawson se hallaba cenando en el Jockey Club, donde realizó su primera muestra de inhabilidad política, que a la larga le costaría la presidencia: ofrecer a sus amigos José María Rosa y Horacio Calderón (el primero accionista de El pampero y germanófilo, y el segundo, aliadófilo); ambos conocidos conservadores, las carteras del "Ministerio de Hacienda" y del "Ministerio de Justicia" respectivamente, en el marco de un golpe formalmente conservador y anti-Aliado. Entre los nombramientos se encontraban los de los hermanos Sabá y Benito Sueyro, que ocuparían los cargos en la "Vicepresidencia" y en el "Ministerio de Marina" respectivamente; el de Ramírez, que quedaba a cargo del "Ministerio de Guerra", el almirante Storni a cargo del "Ministerio del Interior" y el general Diego I. Mason como encargado del "Ministerio de Agricultura". Los integrantes del GOU se vieron profundamente consternados y se opusieron decisivamente a las designaciones de Rawson, especialmente Perón y González, que entendían era imperativo desalojarlo de la Casa de Gobierno. Este impulso contrario al presidente también era avalado por un grupo de oficiales que en Campo de Mayo se reunió a fin de resolver la situación de Rawson en el gobierno; cansado de tratativas y negociaciones, el coronel Anaya decidió resolver la situación negando el acceso de los civiles Rosa y Calderón a la Casa Rosada, evitando así la asunción de sus cargos. Luego, Anaya y un teniente coronel de apellido Imbert, se dirigieron a la casa del general Martínez instándolo a que abandonara la cartera de Relaciones Exteriores, y ya para la noche del 6 de junio Anaya ingresaba en el despacho de Rawson y le explicaba que carecía de apoyo en Campo de Mayo. Frente a esto, el ahora ex presidente se sintió profundamente traicionado, firmó su renuncia y abandonó la Casa Rosada negándose al amparo de escolta alguna. [editar] Presidencia del general Pedro Ramírez General Pedro P. Ramírez. Tras la caída del general Rawson, este fue reemplazado por el general Pedro Ramírez. Las dos líneas de fuerza que signarían su gobierno y que determinarían profundamente a las gestiones venideras, serían: los conflictos internos, gestados en la pugna por la dominación del plano político nacional, y la política exterior, subyacente en las presiones extranjeras por el ingreso de Argentina en la guerra a favor de los aliados, y la división interna entre aliadófilos, neutralistas y germanófilos. La gestión del general Ramírez fue ampliamente fructífera para los intereses de la logia. En poco tiempo ingresaron varios militares en la presidencia, en los ministerios y en las Secretarías — capitanes, mayores, tenientes coroneles, coroneles o generales del GOU — contando entre éstos al capitán Miguel Federico B. Villegas como Secretario de "Radio y Difusión", a González, a Miguel A. Montes, a Domingo Mercante, y al Cnel. Juan Domingo Perón como Secretario de "Trabajo y Previsión", que ya desempeñaba una función poco destacada como secretario personal del Ministro de Guerra, entre otros militares, como ser el Cptn. José Ítalo Lamberti Niello y Piazza. Dentro de esta estructura de poder favorable al GOU, se destacaría particularmente la figura del entonces coronel Juan D. Perón, quien hábilmente aprovecharía el clima de tensión política que dividía a los grupos rivales, escalando posiciones lentamente hasta alcanzar una notable posición de poder y reconocimiento popular, que no se materializaría en esta gestión, pero si en las subsiguientes, hasta finalmente alcanzar la investidura presidencial. [editar] La neutralidad argentina Serían los conflictos suscitados en la política exterior del gobierno de Ramírez los que a fin de cuentas acabarían minando su puesto en la banca presidencial. Se intentó retomar la posición neutral frente a la Guerra, la misma que habían llevado adelante históricamente las gestiones conservadoras y radicales, pero la coyuntura internacional en la que esta postura era bien recibida ya no era la misma. A nivel nacional la postura de neutralidad funcionaba a los fines de apaciguar las opiniones tanto de germanófilos, para quienes la neutralidad suponía un apoyo indirecto al Eje, como de ciertos sectores vinculados con los mercados europeos, a quienes la neutralidad permitía mejorar sus negocios con los Aliados, con el Eje, o con ambos. La postura neutralista era también para la Argentina una forma de autodefinición frente a conflictos demasiado sinuosos que afectaban a pueblos muy vinculados a su tradición, de manera que no deseaba actuar en desmedro de unos o de otros, aunque podría interpretarse por otra parte, como explican Carlos Floria y César García Belsunce, como una manifestación del pacifismo por la línea del menor esfuerzo. Si bien la neutralidad se tornaba profundamente beneficiosa en el plano local, en el campo de las relaciones internacionales multilaterales para ciertos países aliados, sobre todo en el caso de Estados Unidos, no era ya una posición equidistante, sino una manera encubierta de favorecer a los intereses del Eje y quebrar así la solidaridad americana frente al conflicto internacional, al impedir la total ejecución de una marcada política hegemónica estadounidense que hasta el momento no tenía mayores complicaciones de instauración entre los países americanos. El hecho de que Argentina no sometiera su voluntad al consenso americano tutelado por los Estados Unidos implicaba que este último perdiera su área de influencia americana en tiempos de guerra y que esta, ya fragmentada, corriera serios riesgos de caer en manos del Eje, teniendo en consideración la importante influencia que tenían para esa época las ideas nacionalistas totalitarias pro Eje en los países latinoamericanos. La actitud estadounidense no era compartida por las naciones aliadas en su totalidad, las cuales poseían un criterio ambiguo sobre la situación argentina. Para el Reino Unido la neutralidad no gozaba de su absoluto rechazo ni fue víctima de crítica alguna en este sentido, ya que los británicos no perdían de vista las grandes inversiones realizadas en este país, la creciente necesidad de abastecimiento de carne para civiles y militares en combate, y anticipándose a la situación de posguerra, la negativa a perder uno de sus principales bastiones de influencia en el Río de la Plata y América Latina. Por otro lado, la URSS veía al proceso como imperialista e ideológico en su esencia, criticando duramente a la Argentina por no declarar sus auténticas intenciones frente al concierto de las naciones; esta visión se vería materializada en la negativa de Iósif Stalin al acceso argentino a la Organización de las Naciones Unidas, una vez finalizada la guerra. [editar] Crisis diplomática y política Esta sumatoria de relaciones conflictivas y posturas encontradas, que algunos autores denominan como Crisis de junio del '43, seria nefasta para la gestión del general Ramírez, quien a la larga se vería obligado a delegar el gobierno al general Edelmiro Farrell, nombrado vicepresidente en octubre de 1943, frente a la carencia de apoyo popular y militar, y la complejidad de la situación internacional. Esta situación alcanzó su punto culminante luego del incidente acontecido entre el Secretario de Estado estadounidense, Cordell Hull, y el canciller argentino, almirante Segundo V. Storni, cuando el primero respondió duramente una carta del canciller referida a la postura argentina de neutralidad frente a la guerra, burlándose de los argumentos de Storni e ironizando acerca de los motivos que el expuso para justificar que aún la Argentina no hubiese roto sus relaciones con el Eje, negando también toda posibilidad de abastecimiento militar mientras la ruptura no ocurriese. El conflicto se agravó todavía más luego de que ante la negativa estadounidense de provisión de armamentos la Argentina realizara una misión secreta a Alemania por intermedio de un cónsul llamado Oscar Alberto Hellmuth, ciudadano argentino y miembro de la RSHA (Reichssicherheitshauptamt), la policía secreta de Heinrich Himmler, con el fin de negociar la provisión de material bélico. Advirtiendo esto, Estados Unidos decidió dirigirse a los Aliados y a los demás países latinoamericanos para coordinar un bloqueo político y económico a la Argentina, que sumado a la presunta intervención de esta última en sucesos revolucionarios latinoamericanos, como el golpe de Estado en Bolivia ocurrido el 20 de diciembre, y la presencia de emisarios militares en países limítrofes, dieron resultado a una grave crisis nacional e internacional, a la que Farrell procuró frenar mediante la ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania y Japón, el 26 de enero de 1944. [editar] Carrera política de Perón y conmoción interna No sólo el plano internacional se tornaba convulsionado. En el ámbito interno cabe también destacar ciertas medidas adoptadas por el gobierno, como el decreto de disolución de los partidos políticos, el establecimiento de la educación religiosa en las escuelas públicas o la imposición de un control rígido en la difusión de noticias. Esta clase de disposiciones pueden ilustrar el grado de influencia de la logia sobre el país y el profundo adoctrinamiento que esta pretendía imponer sobre la población; en este sentido, advierten Floria y García Belsunce que esta actitud "revelaba la tendencia hacia una suerte de homogeneidad ideológica y cultural como objetivo deseable" por parte del GOU. El coronel Perón contaba ya con el apoyo ideológico de militantes y notorios escritores nacionalistas como Diego Luis Molinari y José Luis Torres. Para este momento se encontraba actuando en la revisión de la política social del gobierno y las relaciones con los gremios. En octubre de 1944 fue designado, o autodesignado, según se cree, como titular del Departamento Nacional de Trabajo; uno de sus principales colaboradores de entre las filas del GOU, seria el teniente coronel Domingo Mercante, oficial hijo de un ferroviario del sindicato La Fraternidad, quien se constituiría en el principal colaborador de Perón. Si bien Perón logró formar una importante base de poder sustentada en un vasto apoyo popular e ideológico, no todos los integrantes del GOU y del gobierno adherían a sus pretensiones; particularmente, pueden destacarse ciertas contradicciones importantes como las de los coroneles Ávalos y González. Esas contradicciones fueron ganándose paulatinamente el apoyo del presidente Ramírez, quien, observando a los oficiales peronistas, habría aceptado reemplazar a Farrell y sus allegados por sus asesores más cercanos. Frente a esta jugada de Ramírez, un grupo de oficiales, alentados por Farrell y Perón desde el Ministerio de Guerra, demandaron su renuncia. Ramírez comprendió entonces su absoluta carencia de apoyo entre los sectores que lo habían llevado al poder, y el 24 de febrero redactó su renuncia dirigida al Pueblo de la República y fundada en que había perdido el apoyo de los militares de la Capital, Campo de Mayo, El Palomar, y La Plata. Si bien se había logrado asestar el tercer golpe de la logia, quedaban aún ciertas complicaciones de carácter internacional que el GOU debía superar si estaba interesado en legitimar su poder frente a los ojos del mundo. Para evitarlas, se hacía preciso salvaguardar la continuidad formal entre Ramírez y su sucesor, siendo esta misma la causa por la que se optó por descartar el texto original de la renuncia y se lo reemplazó por una "versión oficial" en la que se explicaba que Ramírez delegaba el poder en el vicepresidente Farrell fatigado por la intensidad de sus tareas de gobierno. [editar] Presidencia del general Edelmiro Farrell General Edelmiro Farrell. Este tercer golpe de Estado encubierto, consumado en 1944, puso en la presidencia al general Edelmiro Farrell aunque no sin mayores complicaciones. Si bien, como se hizo notar en el proceso golpista contra el saliente general Ramírez, Farrell contaba con una importante base de poder, producto del apoyo de los sectores del GOU favorables a Perón y a los grupos de oficiales que acompañaron la caída de Ramírez, era evidente que tanto el nuevo presidente como sus partidarios debían hacer frente a los crecientes grupos de opositores y sus críticas. Por un lado, se encontraban los sectores políticos y militares considerados liberales, que observaban cómo el proceso llevado adelante por el GOU había entrado en una "peligrosa fase" y que por esto no servía más a sus intereses originales por los cuales lo habían apoyado en primer lugar; por esto intentaron convencer a Ramírez de retornar al poder. No obstante, el nuevo ascenso de Farrell había logrado consolidar sus influencias y su puesto definitivamente, y aquella "peligrosa fase" que los sectores antes mencionados temían que se iniciara, ya había dado comienzo junto con un importante actor que amenazaría drásticamente las prácticas de los liberales que habían guiado el antiguo régimen nacional por mucho tiempo: el coronel Juan Domingo Perón. La posición del coronel Perón estaba lejos de ser tranquila, pudiéndosela enmarcar dentro de la agitación general producida a raíz de la lucha interna. A primera vista, se observa como elemento sobresaliente de este conflicto a un importante opositor: el Ministro del Interior, general Prelinger, quien contaba como aliados a líderes del GOU como los coroneles Julio Lagos y Arturo Saavedra, el teniente coronel Severo Eizaguirre y el mayor León Bengoa; estos últimos, contrarios a la postura de la logia frente al proceso político-diplomático que llevó a Ramírez a romper relaciones con las potencias del Eje, y consternados por la creciente relación de Perón con los sindicatos, hicieron todo lo posible para evitar la designación de éste como Ministro de Guerra. No obstante, el nombramiento tuvo lugar y Perón fue designado ministro, pese a las críticas de sus opositores. La sólida base de poder que el coronel ya poseía se había visto notablemente reforzada por el apoyo del Presidente, del Jefe de Campo de Mayo, del coronel Ávalos y luego de su asunción, el 29 de febrero de 1944, del contralmirante Alberto Tesaire. Esa situación permite ver además que si bien los liberales conservaban una gran cuota de poder (a quienes cabe agregar a los jóvenes del Movimiento de Renovación, pertenecientes a las filas del movimiento denominado Nacionalismo Conservador por Floria y G. Belsunce), se reafirmaba decisivamente la influencia de Farrell y Perón, así como de sus allegados. Cabe también aclarar que el nuevo cargo en el Ministerio de Guerra realzaba aún más la influencia de Perón, gracias a su nueva facultad de asignar, remover o cambiar posiciones vitales en la milicia, como ser asignaciones, destinos, promociones y cambios, que a la larga lo consagrarían como una pieza maestra en la estructura de este grupo. El Ejército era la institución dominante en la realidad política nacional de esos tiempos; de su apoyo dependía quiénes serían los futuros poseedores de las diversas carteras gubernamentales, y sobre los hombros de estos últimos, descansaba en última instancia el rumbo político y económico nacional e internacional que tomaría el país. Quien fuera capaz de actuar como bisagra en los aspectos administrativos vitales de las Fuerzas Armadas, lograría influir decisivamente en sus nuevos y viejos actores, posicionando en los puestos clave a sus hombres de confianza y alejando de ellos a sus enemigos, allanando el camino para una futura ascensión al poder. Quien tuviera tales facultades, sería a la larga quien tendría las riendas del destino del país. A pesar de que el poder militar poseía un marcado predominio en la política nacional y se observaba un creciente apogeo de los grupos nacionalistas de derecha favorables a las Fuerzas Armadas, cada vez se hacía más notable la presencia de grupos sociales que buscaban retornar al régimen constitucional y, por sobre todo, la existencia de partidarios de esta postura surgidos de entre las filas de la misma fuerza, que cada vez con mayor resonancia reclamaban una salida limpia y ordenada del poder nacional. Así advierten Floria y G. Belsunce, "al comenzar 1944 la Argentina buscaba una solución internacional satisfactoria y una fórmula política aceptable para salir del atolladero", al referirse a la situación nacional, teniendo en consideración que la forzada ruptura de relaciones con las fuerzas del Eje, y el revitalizado impulso democrático que había la Segunda Guerra Mundial, (si bien se había logrado evitar un inminente bloqueo Americano, no fue posible la recomposición total de la confianza internacional), y el paulatino deterioro de la supremacía nacionalista de derecha, solo lograban acrecentar el descontento y la fuerza de los grupos opositores contrarios al régimen. [editar]

Situación internacional
En este aspecto, cabe destacar, que las pésimas medidas en materia de política internacional adoptadas por Estados Unidos, posibilitaron a la Argentina renegociar y mejorar su posición frente al contexto americano. Estos esfuerzos reconciliatorios, se vieron materializados cuando, entre octubre de 1944, (frente a la Unión Panamericana), y febrero-marzo de 1945, (en Chapultepec, México), cuando la Argentina logró regularizar su situación frente al concierto de las naciones latinoamericanas, tras suscribir el Acta de la Conferencia Internacional sobre Problemas de la Guerra y la Paz, y declarar la guerra al Imperio del Japón y a Alemania, el 27 de marzo de 1945, luego de dar respuesta a la presión del bloque americano. Así señala Conil Paz y Ferrari, al describir los beneficios de la nueva y fructífera situación diplomática Argentina, explicando que normalizaba sus relaciones americanas, se le aseguraba un lugar como miembro de la conferencia de las Naciones Unidas, logrando así que el régimen que tanto Roosevelt como Hull, alguna vez calificaran de "fortaleza del fascismo en América", siguiera bien posicionado frente a los círculos de influencia americanos. [editar] Consolidación política de Perón En esta etapa de la carrera política Perón, resaltarían ciertas características de la personalidad del coronel que le asegurarían una decisiva predominancia en la realidad política nacional. Su agudo sentido político, y pragmatismo "maquiavélico", como muchos autores dan en calificar, serían sus atributos más sobresalientes. Haciendo honor a este pragmatismo, Perón explotaría al máximo las posibilidades que le brindaran las Fuerzas Armadas en la carrera por el poder, hasta extinguirlas por completo, y previniendo la inminente decadencia del régimen militar, optaría por afianzar su posición entre los sectores políticos y profesionales. Tales aspiraciones, quedarían manifestadas en su confesa admiración por la "fuerza" del partido Radical, y la posteriormente demostrada colaboración en tratativas diplomáticas con representantes del gobierno norteamericano, anteriores a Chapultepec. Era evidente que la colaboración del coronel Perón para con el poder militar, no se limitaba solo a respetar la cadena de mandos de tal institución, o las aspiraciones y designios del general Farrel, quien ya preocupado por tales actividades, comenzaba a "alertar" a sus oficiales sobre "el peligro y la falsedad de la prédica política", aclarando que no se hallaba entre sus planes inmediatos realizar un llamado a elecciones. Desde la renuncia de Ramírez, y el ascenso al poder de Farrel como Presidente de la nación, la vicepresidencia se hallaba aún vacante. El coronel Perón, observó atentamente la gran oportunidad que le proporcionaba esta situación, y fue entonces que aceleró sus pasos sin escatimar en medidas. Primero, llama a una asamblea de oficiales del Ejército, en la que busca ganar el apoyo de la mayoría, logrando el tan preciado predominio, con un ajustado margen frente a los partidarios de Prelinger. Habiendo obtenido el apoyo necesario entre los oficiales mencionados, se reúne con el ministro de Marina, contraalmirante Tesaire, y le informa que cuenta la supremacía dentro de las filas del ejército; frente a esta situación, el ministro confirma el apoyo de la Marina. Habiendo logrado el respaldo de las principales esferas del poder militar, Perón informa al ministro del Interior que demanda su renuncia en nombre de ambas fuerzas. Prelinger, principal oponente de Perón, carente de apoyo entre la oficialidad, y abandonado por el presidente Farrell, (quien observa consternado la notoriedad del coronel Perón, y teme ahora por su propia permanencia a cargo del país), decide dejar su cargo frente al ministerio. Habiendo logrado la caída definitiva de Prelinger, y reteniendo el aval del ejército, la Marina, y ahora también del presidente, acceder al próximo peldaño del poder, era solo cuestión de tiempo; el 7 de junio de 1944, un decreto firmado por Farrell y Tesaire, designa al coronel Juan Domingo Perón, como vicepresidente de la Nación. Ahora, el coronel Perón, ostentaba los títulos de ministro de Guerra, Secretario de Trabajo y Previsión, y vicepresidente de la nación, contando además, con una sólida base de poder político y militar, que no solo emanaba de sus contactos y partidarios, sino de la totalidad de posibilidades y poderes que le otorgaba la suma de sus cargos. Es importante resaltar en este sentido, que las medidas llevadas adelante por Perón desde los puestos mencionados, si bien mejoraron en forma inmediata la situación social y laboral de los sectores a los que estaban dirigidos particularmente, obrarían a fin de cuentas, en pos de acrecentar los recursos políticos generales del coronel Perón, que más tarde serían cuidadosamente utilizados en su propia carrera hacia el poder. Dentro de las medidas mencionadas, cabe destacar las acciones llevadas a cabo desde el ministerio de Guerra, en beneficio de las condiciones laborales dentro de las fuerzas armadas; en esta categoría se cuentan medidas tales como la reforma de los estatutos profesionales de las Fuerzas Armadas, ampliación del número del cuerpo de oficiales asimismo como de la movilidad promocional dentro de las fuerzas y la incorporación de una "clase" completa del servicio militar obligatorio; se destaca también la especial atención prestada a la rama más nueva de las Fuerzas Armadas, la Fuerza Aérea, así como al desarrollo industrial militar, ilustrada en el fuerte apoyo económico entregado a Fabricaciones Militares. Este conjunto de medidas, tuvo su paralelo en una serie de disposiciones que mejorarían radicalmente la situación laboral de la masa trabajadora nacional, llevadas adelante por el coronel Perón y el teniente coronel Mercante, desde la secretaría de trabajo, que a la larga se constituiría en el principal punto de apoyo y poder de su carrera política; entre estas podemos contar el aumento de salarios a nivel general, revisión de las condiciones laborales, creación de estatutos destinados a la protección de trabajadores de gremios diversos, asimismo como de los Tribunales del Trabajo, reglamentación de las asociaciones profesionales, unificación del sistema de previsión social, extensión de los beneficios de la ley 11.729 a todos los trabajadores. Otro punto vital de esta política de acercamiento al sector trabajador y profesional, seria el diálogo frecuente y fluido con dirigentes de diversas jerarquías, provenientes de varias organizaciones obreras, quienes le aseguraban el contacto directo y la sensación de participación política de sectores hasta el momento olvidados por los sucesivos gobiernos. Durante todo este período, y hasta las elecciones que consagraron el 24 de febrero de 1946 a Juan Domingo Perón como presidente constitucional del país, el GOU controló el gobierno a pesar de que la mayoría de la población no conocía su existencia. Mientras tanto, en el Ejército se seguían enfrentando las posturas aliadófilas y german.

[editar] Referencias 1.
↑ La sigla GOU valdría indistintamente para la totalidad del grupo comprometido bajo juramento, "Grupo de Oficiales Unidos", como para su comando, llamado "Grupo de Organización y Unificación", que pasará a ser el "Grupo Obra de Unificación" cuando salga de la clandestinidad después del golpe del 43. ([1])

2. ↑ En este tiempo surgió el proyecto de creación del Grupo Obra de Unificación, o GOU, que fue una sociedad militar con fines políticos y contraria al sistema imperante. Esta organización nació a fines de 1942 y creció antes del 4 de junio de 1943. Es decir que el movimiento triunfante en esta fecha halló al GOU en plena labor de enrolamiento. Perón ocupaba el número 19 del escalón inicial, pero era su verdadero y principal conductor.

([2]) 3. ↑ Las Claves históricas del primer peronismo, según Felipe Pigna. Diario Diagonales, 6-12-2008

4. ↑ Según el historiador estadounidense Robert A. Potash la decisión de establecer la logia en marzo de 1943 se debió a dos factores: interno y externo.

5. ↑ La muerte del general Agustín Justo es el tercer factor según Carlos Alberto Floria y César A. García Belsunce, en su "Historia de los Argentinos".

6. ↑ Rock, David: La Argentina autoritaria, pág. 144. Editorial Ariel, Buenos Aires 1993 ISNN 950-9122-17-3 7. ↑ Potash, Roberto A.: Perón y el GOU. Los documentos de una logia secreta págs. 198/9. Editorial Sudamericana Buenos Aires 1984 ISBN 950-07-0231-2
 
[editar] Véase también
• Nacionalismo católico
• Peronismo
• Partido Justicialista Obtenido de «http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=GOU&oldid=51395382»


FUENTE: HISTORIA en la GUIA 2000

El GOU:
Grupo de Oficiales Unidos Antecedentes El 6 de septiembre de 1930, por un golpe de estado fue derrocado el presidente Hipólito Yrigoyen. El presidente de facto Gral. José Uriburu desde su conservadurismo debió afrontar una aguda crisis interna, con gran oposición popular, iniciándose la etapa conocida como “Década infame”.

En 1932, en comicios fraudulentos, asumió la presidencia el Gral. Agustín P. Justo, quien había participado en el derrocamiento de Yrigoyen. Para sucederlo, fue elegida la fórmula Roberto Ortiz-Ramón Castillo. Ortiz trató de luchar contra el fraude electoral, pero debió delegar el mando en su vicepresidente en 1940, por razones de salud. Desatada en esta etapa la Segunda Guerra Mundial, Argentina se mantuvo neutral, a pesar del ataque a Pearl Harbor, por los japoneses, lo que motivó un distanciamiento en las relaciones con Estados Unidos, mientras la crisis interna era cada vez mayor.
En el gobierno de Castillo sucedieron elecciones tildadas de fraudulentas, en Santa Fe y Mendoza.
La Unión Cívica Radical, había perdido poder luego del deceso de Alvear y de Ortiz.
Justo era el candidato que se mostraba con mayores oportunidades de ganar las próximas elecciones, pero falleció en el mes de enero de 1943.
Castillo tenía intenciones de presentarse en las elecciones, lo que era constitucionalmente discutible.
Finalmente apoyó la candidatura del conservador Robustiano Patrón Costas.
Se formó una alianza partidaria entre los radicales antipersonalistas, los demócratas nacionales y los socialistas independientes, denominada “Concordancia”, para lanzar a la presidencia a Patrón Costas, ante el descontento de la ciudadanía, que presumía que era inevitable la toma del mando por ese candidato antidemocrático y oligarca, ya que se hablaba de la preparación de su ascenso a través del fraude electoral.
Con este candidato oficialista en el gobierno seguramente Argentina tomaría partido por los aliados en el conflicto mundial, ya que el sector oligárquico del país era afín a la política norteamericana.

La creación del GOU Es en este contexto que comienza su actuación el GOU, el 10 de marzo de 1943.
El significado de las siglas tuvo varias interpretaciones, siendo la más aceptada la de Grupo de Oficiales Unidos. La creación de esta logia, (este tipo de organizaciones ya se habían usado en el país, sobre todo en el ámbito militar) obedeció a la gestión de Miguel Montes y Urbano de la Vega, dos tenientes coroneles, que recibieron el apoyo de numerosos oficiales, integrándola alrededor de veinte, bajo la influencia de Juan Domingo Perón.
Ejercía también gran liderazgo el Teniente Coronel, Enrique González
Su ideario de profunda raigambre nacionalista, y religiosamente católicos conservadores, trascendía la mera organización y unidad de las fuerzas militares, para tratar de mantener la idea de neutralidad en la Guerra Mundial, oponiéndose a la presión que ejercía Estados Unidos, y que desde el gobierno urgía una solución ante el desabastecimiento de armamentos, y principalmente, evitar el crecimiento el comunismo.

La idea inicial no era apoderarse del mando político del estado, lo que finalmente se concretó. Pedro Pablo Ramírez, no pertenecía al GOU, pero sabía de su accionar ya que su hijo Emilio lo conformaba, y ocupaba el Ministerio de Guerra en el gobierno de Castillo.
Urbano de la Vega se incorporó en el servicio militar de inteligencia, logrando tener influencia dentro mismo del poder.
Pedro Pablo Ramírez era tentado a la candidatura por el radicalismo, partido que pretendía realizar un golpe de estado liderados por el gral. Arturo Rawson, aunque Ramírez negó ate Castillo tales circunstancias. Un sector del radicalismo yrigoyenista, se había escindido en 1935, y formaron FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina).

Su ideario era nacionalista y contrario a los imperialismos.
El golpe de estado El 3 de junio de 1943, el almirante Fincati, ministro de Marina, recibió la orden presidencial, de redactar un decreto para destituir a Ramírez.
Conocido el contenido del decreto, que nunca llegóa a manos del presidente para que lo refrendara, fue el motivo último que se esgrimió para efectuar el golpe de estado, que se realizó el 4 de junio.

El GOU eligió para liderar el golpe al general Rawson, sin que este se percatara siquiera de la existencia de tal Logia.
El creía poseer libertad de decisión, y luego de hacerse con el poder, en medio de la apatía popular, eligió para conformar su gabinete, gente que le fuera afín, entre los cuales había dos ministros considerados fascistas, sin tomar en consideración las pretensiones del GOU.
Rawson no alcanzó a jurar su puesto presidencial. Fue destituido por otro golpe, que estalló en el seno mismo de los golpistas, y asumió la presidencia el general Ramírez.
Se estaba preparando el ascenso de Perón. Hasta 1946, el GOU estaría en el poder. HABLA PERÓN SOBRE EL GOLPE DEL GOU DEL 4 DE JUNIO DE 1943 miércoles, 04 de junio de 2008 Escrito por Juan Domingo Perón. Se desató una campaña tremenda en el país y en el exterior para que nos alineáramos con nuestros "tradicionales aliados" pero no lo hicimos.

El régimen comenzaba a expirar, cuando yo regresé al país, después de una temporada como Agregado en la Embajada Argentina en Chile. En Buenos Aires, tuve diversas entrevistas con varios oficiales, que me querían hablar de un movimiento de fuerza.
 
Los objetivos, todavía no estaban suficientemente claros. Por lo que les dije que era mejor esperar un poco.
No había que apresurar las cosas. De todas formas el gobierno estaba terminado, y nada se perdía con estudiar un poco mejor las cosas. Tomar el gobierno para fracasar, era una estupidez. Los convencí a todos de esperar y de permanecer en contacto. Así lo hicieron. Fui destinado a Italia, en plena guerra. Me tocó presenciar los acontecimientos en el teatro directo de las operaciones. Pero la experiencia, para mí más importante, fue poder estudiar el experimento político-social y sobre todo económico, que se desarrollaba en ese país. Además, completé un curso de Economía Política con un grupo de profesores italianos. Considero maravillosa esa experiencia. No creo que exista en el mundo, mejor escuela de economía que la italiana. Se puede adecuar, al capitalismo, al fascismo y eventualmente al socialismo, sin perder coherencia. Porque tienen muy claro a todos esos sistemas y sus trampas. Resulta imposible venderles "gato por liebre" en materia de producción o comercialización.
Con esta y otras varias y muy valiosas experiencias más, regresé a mi país. Allí me puse en contacto, apenas llegué, con mis camaradas. Tal como había previsto anteriormente, las cosas estaban peor que nunca. Esta vez, todos me apremiaron para una "definición". Yo pedí tranquilidad, y que primero nos organizáramos nosotros y después veríamos qué nos decían los generales. Entre nosotros, la mayoría de los oficiales eran Mayores, o Teniente Coroneles, muy pocos Coroneles y ningún general, y para hacer un "movimiento de fuerza", siempre hay que tener un general, uno por lo menos. Así fue como nos organizamos bajo la denominación de "Grupo de Oficiales Unidos", más conocido por el GOU, y quedamos a la expectativa.
 
Pero para ese entonces, ya a nivel "generales", estaba caminando una conjura que tenía por cabeza al ex presidente general Justo. Así que resolvimos que lo mejor era seguir esperando y mientras tanto, organizar más aún el grupo. De todas maneras, si los generales hacían la revolución, no podrían hacerla sin nosotros. Todo estaba listo y montado cuando se vino a morir el general Justo. Bueno. El asunto se puso mucho mejor para nosotros. En los cuadros de las fuerzas armadas no había quedado, en esos momentos, ningún general con un prestigio o con un peso político definitivo. No tendrían más remedio que conversar con nosotros y llegar a un comando de tipo "deliberativo".

Bueno, así ocurrió y al poco tiempo se produjo la revolución y la toma del poder. Como era de esperar, fuimos todos llamados a distintas funciones del gobierno. Algunos con más responsabilidad que otros, pero en casi todos los organismos del Estado, había un oficial del GOU.

Tal como yo había pronosticado. Ni siquiera tuvimos que pedir funciones, nos las ofrecieron. El problema principal que había en aquel entonces, era la actitud de la Argentina con respecto a la guerra europea. Sobre todo, la actitud que debía tomarse con respecto a su futuro desenlace. Ya en el año 43, se hacía más o menos evidente que Alemania e Italia, llevarían las de perder. Pero también era evidente que eso no era motivo suficiente, ni argumento válido para declararles la guerra.

El problema no era tan simple, porque por otra parte, tampoco teníamos nada que ganar con esta postura. Salvo un puesto en la cola de los imperialismos triunfantes... Pese a que se desató una campaña tremenda en todo el ámbito de opinión del país y en el exterior en pro de que nos alineáramos de lado de nuestros "tradicionales aliados" no lo hicimos. Por ese entonces, yo había iniciado un desapercibido pero implacable accionar, desde el antiguo Departamento de Trabajo.

Había pedido que se le diera la categoría de Secretaría de Estado, con el nombre de Secretaría de Trabajo y Previsión. Poco a poco, los dirigentes obreros se acostumbraron a llegarse hasta allí y a ser tratados como amigos. Unos trajeron a otros y estos a terceros. Al poco tiempo, teníamos el respeto y la confianza, cuando no la simpatía, de casi todo el disperso cuadro del sindicalismo argentino.

Pero, cuando estábamos muy bien encaminados en estas cosas, el Presidente, general Ramírez, pretextando que eso consolidaría la revolución, no encontró mejor cosa que romper relaciones con el Eje. Una macana grande como una casa. Fue una medida totalmente inconsulta con respecto a los mandos militares.

Como consecuencia de eso, lo "reemplazamos" en la presidencia por el general Farrell, un hombre de nuestra confianza. Mientras estas cosas ocurrían, yo seguía avanzando en el terreno que realmente me interesaba.
La Secretaría de Trabajo y Previsión, era ya una verdadera "asamblea permanente" de trabajadores y dirigentes.
A todos se los escuchaba y a todos se les daba una solución. O por lo menos, se dejaba bien en claro que intentábamos dársela. Así nació, una corriente de confianza entre nosotros, que el tiempo se encargó de demostrar hasta qué punto era verdadera. JDP/


EL GOU, EL NACIONALISMO, PERON, EL LABORISMO Y EL JUSTICIALISMO

FUENTE: De Revisionismo Historico Argentino
• Actualizado Hace aproximadamente 3 meses

La estrategia en el orden militar: el GOU El GOU, Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación , constituye una verdadera logia dentro del ejército cuyo objetivo fue impulsar una profunda transformación institucional. En términos generales, sus integrantes procuraban un "Estado fuerte, dirigista, planificador y sustancialmente benefactor, de orientación nacionalista, que redujera la influencia extranjera sobre la vida política y económica Argentina, y preocupado por un desarrollo industrial orientado a satisfacer las necesidades de un mercado interno en expansión" .
El GOU representa, de este modo, una clara manifestación de la inteligencia político estratégica de Perón y, en tal sentido, un eslabón muy crítico en su marcha hacia el poder. En medio de la profunda crisis moral e institucional que aquejaba al país (recordemos que el período 1930- 1940 fue denominado "La década infame ), caracterizada por el fraude, la sumisión, la manipulación y la mediocridad política, una organización como el GOU, articulada sobre la base de principios político – doctrinarios comunes, de cierta horizontalidad en la decisión y de un juramento de lealtad, constituía una propuesta altamente seductora para una oficialidad que apostaba a un futuro autónomo e independiente de un país joven y potente. Al tiempo que le permitía a Perón aglutinar un poder paralelo al de la conducción de la fuerza y operar directamente sobre la realidad castrense

El GOU estuvo integrado por el mismísimo Juan Perón y, entre otros, por Miguel A. Montes, Fernando Estrada, Enrique Gonzáles, Urbano de la Vega, Juan Carlos Montes, Agustín de la Vega, Emilio Ramírez, Aristóbulo Mittelbach, Arturo Saavedra y Benjamín Avalos. Entre los miembros fundadores figuraba como el "...número 1 el teniente coronel Domingo A. Mercante mientras que el coronel Perón se había reservado el último puesto, número 19, figurando como miembro encargado de la coordinación. "Desde su origen y creación, la institución tiene un claro sentido político dirigido a establecer una organización de cuadros militares dotada de una fuerte y significativa coherencia, de cara al futuro acceso al poder. Perón relata que: "Como era de esperar, fuimos todos llamados a distintas funciones del gobierno.

Algunos con más responsabilidad que otros, pero en casi todos los organismos del Estado, había un oficial del GOU tal como yo había pronosticado. Ni siquiera tuvimos que pedir funciones, nos las ofrecieron El problema principal que había en aquel entonces, era la actitud de la Argentina con respecto a la guerra europea. Sobre todo, la actitud que debía tomarse con respecto a su futuro desenlace.

Ya en el año 43, se hacía más o menos evidente que Alemania e Italia, llevarían las de perder. Pero también era evidente que eso no era motivo suficiente, ni argumento válido para declararles la guerra. El problema no era tan simple, porque por otra parte, tampoco teníamos nada que ganar con esta postura. Salvo un puesto en la cola de los imperialismos triunfantes...Pese a que se desató una campaña tremenda en todo el ámbito de opinión del país y en el exterior en pro de que nos alineáramos de lado de nuestros "tradicionales aliados" no lo hicimos .

La estrategia política del entonces todavía coronel, como se verá más adelante, no se circunscribía exclusivamente a la dimensión militar. En su concepción ideológica estaba presente la imagen de un pueblo y ejército unidos para la fundación de una nueva Argentina y, en ese sentido, sólo restaba desplegar lo que sería la base de sustentación más genuina del pensamiento de Perón: la estrategia obrerista.
Ingresados los cuadros del GOU a las estructuras del Estado y comenzada la actividad política orientada hacia los trabajadores, la logia comienza a evidenciar, los primeros síntomas de una intrincada crisis.

El carácter elitista de algunos de sus miembros y la ceguera intelectual de otros respecto del fenómeno político que se avecinaba, comienzan a producir los primeros chispazos en el seno de la agrupación. Mario Aiscurri alude a tal circunstancia cuando dice: "Para Arias Duval (Secretario de actas del GOU), el proyecto del GOU se agotó cuando Perón comenzó a brillar con luz propia.
Al dedicarles tiempo a los obreros se alejaba de sus camaradas de armas. Cuando Perón se alejó de la fraternidad espartana de los camaradas de armas, el GOU comenzó a cuestionarlo.
Fue entonces cuando Perón debió disolverlo para evitar que empezara a ser un problema para él" . La desconfianza y la incomprensión no parecerían ser la razones principales que incidieron en la disolución del GOU; ni siquiera la relación "irregular" de Perón con una mujer que practicaba un oficio "vulgar" y que mostraba una clara ambición política (recuérdese que en aquella época los oficiales en servicio activo estaban sujetos a un reglamento que calificaba una relación como la que Perón mantenía con María Eva Duarte con la sigla SIF - Situación Irregular familiar - considerándose tal situación como una nota negativa) .
De todos modos, fueron factores que contribuyeron a la creación de un clima de inquietud creciente, que tarde o temprano podría constituirse en un serio obstáculo para sus expectativas. Nuestras investigaciones y análisis sugieren que el determinante político que finalmente dispara la disolución de la logia, fue la necesidad de relevar a los integrantes del GOU del juramento de lealtad formulado hacia el Presidente Ramírez; de ese modo Edelmiro Farrell podía asumir la primera magistratura.
 
Sobre este punto, de particular significación, volveremos más adelante. A modo de cierre de este apartado nos resulta ineludible y necesario insistir en la estrecha vinculación existente entre la actividad de FORJA y la logia militar. Ernesto Ríos, en un trabajo publicado en esta colección, propone que las ideas de FORJA, "... no eran del todo ajenas al GOU: las comunicaciones de la logia instaban a sus miembros a la lectura de los trabajos de José Luis Torres, Scalabrini Ortiz y Jorge Del Río, publicados en el caso de los dos últimos en los cuadernos de la agrupación. Pero había también conexiones personales muy cercanas, que permitieron a Jauretche, por intermedio de Oscar Correa y el coronel Pomar, anticiparse a lo que iba a suceder esa mañana de Junio, y ser F.O.R.JA, el único grupo político que estuvo en la calle en el momento del estallido de la revolución" .
En línea con este pensamiento, Norberto Galasso afirma que "Manzi se los llevaba (los documentos forjistas) a algunos militares amigos de Perón y ellos se los hacían llegar a Italia cuando Perón estaba en ese país en el año '40.
Las ideas de que somos una Argentina colonial, de que queremos ser una Argentina libre, que tenemos una cultura colonial, una economía colonial, eran de los forjistas [...]. Señala asimismo el autor, que la influencia de FORJA se extendió gradual y claramente hacia otros aspectos y elementos substanciales del discurso y del lenguaje peronista, "... La idea de la liberación nacional incluso hasta elementos del lenguaje, los forjistas hablaban de "vendepatria" por ejemplo, hablaban de nueva Argentina" .
Es en el marco de este entramado social y político que queda a la vista el nexo y la vinculación existente entre los integrantes del GOU y de FORJA. En 1940 el Coronel Fernando de Estrada, ex Forjista, Luís Dellepiane y Gabriel del Mazo habían abandonado la agrupación .
Sin perjuicio de tal ruptura, Estrada mantiene estrecha relación con sus ex compañeros de ruta y, paralelamente, se va convirtiendo en uno de los hombres de confianza de Perón . Ya acontecida la revolución de 1943 y luego de un primer contacto inicial, el trato entre Jauretche y Perón comienza a intensificarse y transformarse casi en cotidiana.
Estrada, por su parte, también participa de tal relación, como puede leerse en anécdotas tales como "Habiendo hablado con Perón una mañana sobre una de las lacras de la maquinaria gubernamental, esto es, la burocracia estatal que obliteraba permanentemente las iniciativas revolucionarias o al menos progresistas, a las cuarenta y ocho horas, cuando se trasladaba hasta Viamonte y Callao, donde funcionaba por entonces el ministerio de Guerra, leyó un discurso que aquel había pronunciado el día anterior dirigiéndose a los empleados y funcionarios de la flamante secretaría laboral.

Y añadía Arturo que el texto de la conferencia explicitaba todo lo que él le había manifestado en la citada conversación, aunque con mayor precisión y galanura.
Cuando llegó al ministerio se encontró con Estrada y, señalándole el diario que venía leyendo, le expresó: "Mirá que papel ridículo estuve haciendo; yo queriéndole enseñar un tema a un hombre que lo dominaba de antemano".
Fernando se lanzó a reír, entrando en ese instante el propio Perón, quien, al preguntarle de qué se reía y Estrada le explicó a Jauretche: "Cuando te fuiste anteayer el coronel me dijo: ya tengo el discurso para esta tarde". Mercante, como se mencionara precedentemente, también se integra a la logia y, operada la revolución de junio 1943 y desde la Secretaría del Ministerio de Guerra convertida ya en centro de operación de la estrategia obrerista, se convertirá en el puntal de su dinámica y de sus actividades.

La revolución de 1943 El 4 de junio 1943, impulsada por el GOU, estalla una revolución genuinamente militar que depone al presidente Ramón Castillo y coloca en la primera magistratura al General Arturo Rawson.
Aunque suele sostenerse que el hecho desencadenante del pronunciamiento fue la tentativa del presidente depuesto de imponer la candidatura del caudillo conservador Robustiano Patrón Costas , es muy probable que esa circunstancia actuara solamente como una excusa y a modo de disparador.
En realidad, la revolución venía gestándose desde tiempo atrás. Los rebeldes no sólo aspiraban a reemplazar a los hombres del gobierno depuesto, sino a instalar ideas nuevas y materializar un objetivo preciso: derrumbar a un régimen fraudulento indiscutiblemente vinculado a intereses foráneos.
Dicha intención surge nítidamente del manifiesto revolucionario, uno de cuyos autores fue el mismísimo Perón: "Al pueblo de la República: las Fuerzas Armadas de la Nación, fieles celosas guardias del honor y las tradiciones del pueblo argentino, han venido observando silenciosa pero muy atentamente las actividades y el desempeño de las autoridades superiores de la Nación.
Ha sido ingrata y dolorosa la comprobación. Se han defraudado las esperanzas de los argentinos, adoptando como sistema la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción.
Se ha llevado el agobio al escepticismo y a la postración moral, desvinculándolo de la cosa pública, aplicada en beneficio de siniestros personajes movidos por la más vil de las pasiones.
Dichas fuerzas, conscientes de la responsabilidad que asumen ante la historia y ante el pueblo, deciden cumplir con el deber de esta hora, que impone actuar en defensa de los sagrados intereses de la Patria".
Se referían, de esta forma, a la dirigencia político – económica que protagonizara la década infame. la revolución logró su cometido. Castillo es derrocado y en su reemplazo fue designado Presidente de la Nación el general Rawson, sin pertenencia en las filas del GOU, y quien, al intentar formar gabinete con independencia de la organización que lo lleva al poder, se ve obligado a renunciar al poco tiempo.
El 7 de junio de 1943, Pedro Pablo Ramírez asume el poder. la conducción forjista, plenamente informada de la revolución en ciernes, y compartiendo los fundamentos de la misma, mantiene una tensa y cuidadosa vigilia durante la noche del 3 de junio. Acontecidos los hechos, Forja apoya el pronunciamiento militar; Ernesto Ríos relata que, según Jauretche, "Fue Dalessandro el primero en manifestar públicamente el beneplácito por la revolución del 4 de junio de 1943 el mismo día de ocurrida, dando un discurso en la plaza de los dos congresos ante trescientos muchachos ataviados con Boinas Blancas" Ramírez integra su gabinete fundamentalmente con militares, aunque en la Secretaría de Hacienda designara a Jorge Santamarina, dirigente de la Sociedad Rural y claro simpatizante de los aliados durante la segunda Guerra Mundial.

Distingue a conspicuos representantes del nacionalismo con cargos en el gobierno , y el mismo 7 de junio de 1943, el Coronel Juan Domingo Perón, del arma de infantería, es puesto en funciones como Jefe de la Secretaría del Ministerio de Guerra. La designación de Santamarina, cuyo discurso apelaba a la austeridad y al equilibrio económico y fiscal, y la dura política implementada desde el comienzo, respecto de las organizaciones clasistas de trabajadores, caen muy bien en el establishment económico.

Perón, aunque no compartía la orientación impuesta por Ramírez, acepta el cargo silenciosamente. Tiempo después, el 27 de octubre de 1943, el coronel es designado en un cargo que hasta entonces carecía de relevancia, en el Departamento del Trabajo. Nadie presta demasiada atención a esta designación complementaria que para Perón resultaba de vital importancia ya que era plenamente conciente del carácter explosivo de la situación social reinante y de la influencia de algunas organizaciones de izquierda en el accionar obrero. Llega la hora, sin duda, de intensificar aún más su política de acercamiento a las masas, pero desde una entidad pública con competencia específica en la materia.

Tiempo después, la Dirección es elevada al rango de Secretaria de Estado, Secretaría de Trabajo y Previsión, iniciándose así una nueva etapa en el dominio de la política social Argentina.
La evidente estrategia obrerista de Perón no sólo genera fogonazos en el GOU sino que encuentra, además, enemigos en el seno mismo del gobierno, sobre todo, en dos personajes claves: en el Secretario de la Presidencia, Enrique P. González, uno de los mentores de la Revolución, y en el Jefe de la Policía Emilio Ramírez.
A las desavenencias internas se suma una situación internacional cada vez más compleja e inquietante. Recordemos que estamos en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y que las presiones para que nuestro país abandone su posición de neutralidad son cada vez mayores. Presiones a las que se suman las discrepancias respecto de la situación de Bolivia, donde un golpe militar de orientación nacionalista coloca en el poder a Gualberto Villaroel.

Ramírez, cada vez más permeable a las exigencias planteadas a su liderazgo, cede a las insinuaciones ejercidas por el Departamento de Estado en torno a la cuestión boliviana y anticipa la ruptura con el eje como paso previo a la declaración de Guerra. Ambos acontecimientos disparan internas en la dinámica de poder y el 23 de febrero 1944, a instancias de Perón, se disuelve el GOU dejando sin efecto el juramento de fidelidad hacia el presidente Ramírez.
Comienza entonces, con relación al primer mandatario, un tiempo marcado por el vacío político. Luego de una serie de situaciones que dan cuenta de la habilidad táctica de Perón, el 9 de Marzo 1944 Ramírez es obligado a renunciar, asumiendo en su reemplazo el General Edelmiro J. Farell, hasta entonces Vicepresidente de la Nación.

Farell se hace cargo de la Presidencia a pesar de cierta oposición a su mandato dentro de las Fuerzas Armadas. Inmediatamente designa a Juan Domingo Perón como Ministro de Guerra , quien desde ese cargo llega a dominar directamente la estructura militar, uno de los pilares clave de su estrategia.
En julio de ese año, Perón vence uno de los últimos escollos cuando en votación de oficiales se impone sobre Perlinger y, de esta forma, el día 8 llega a la Vicepresidencia de la Nación con retención de los cargos de Ministerio de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión.
Casi en el cenit del poder, sólo le resta a futuro consolidar su base política con el apoyo popular. La estrategia obrerista en marcha Integrados Perón y Mercante al Gobierno, y por las condiciones que este último acreditaba en cuanto a su relación con el mundo del trabajo (recordemos que el padre de Mercante era maquinista ferroviario), el coronel le asigna la misión de estrechar vínculos con los dirigentes sindicales.
En tal sentido, Robert Potash sostiene que, entre los integrantes del GOU, "...el teniente coronel Domingo Mercante era el principal colaborador de Perón en la promoción de las distintas actividades obreras..." . El año 1943 resulta vital para el armado de la estrategia de Perón en el campo sindical, cuando toma contacto con Juan Atilio Bramuglia , abogado de la Unión Ferroviaria. Esta relación le permite, en su momento, constituirse en mediador directo en alguno de los conflictos acaecidos en dicha organización, en especial, aquel que determina el reemplazo del entonces interventor de turno; en su lugar es designado Mercante, quien repone en su cargo a algunos dirigentes sindicales cesanteados.
Comienzan en esa época, los contactos de Perón con Ángel Borlenghi (Sindicato de Comercio) y con otros dirigentes del campo sindical igualmente significativos por la representatividad y el poder que exhibían. Una mirada retrospectiva nos muestra claramente cómo, a partir de la intervención de Perón en el mundo del trabajo, la organización sindical aumenta exponencialmente su densidad político institucional.
Así, "Como lo ha demostrado Louise Doyon, la sindicalización, escasa hasta 1943, se extendió rápidamente a los gremios industriales primero y a los empleados del estado después, alcanzando su máximo hacia 1950. La Ley de Asociaciones Profesionales aseguraba la existencia de grandes y poderosas organizaciones, un sindicato por rama de la industria y una confederación única – con fuerza para negociar de igual a igual con los representantes patronales [...] en la base, la acción sindical conservó una gran vitalidad, por obra de las comisiones internas de fábrica, que se ocupaban de infinidad de problemas inmediatos referidos a las condiciones de trabajo, negociaron directamente con patronos y gerentes, y establecieron en la fábrica un principio bastante real de igualdad" .-





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