Centro de estudios peronista José Armando Gonzáles - Ateneo: Nelly A. Moscheni de Gonzáles. Fundado el 08-10-2011.
  Peronismo
 




 
 

TRANSCRIPCION  DE:

 

P E R O N I S M O

 

 

CUADERNO  Nº1

Por  FERMIN  CHAVEZ

 

                                    Movimiento político-social creado por el coronel Juan Domingo Perón a mediados de la década de 1.940 y que produjo cambios revolucionarios en las relaciones de poder en la Argentina contemporánea.  Su doctrina fue designada  con el nombre de  Justicialismo.  El término  Peronismo  fue adoptado como nombre oficial a principios de 1.947.

 

                                    El Peronismo  -que vino a cerrar el ciclo hegemónico de los partidos argentinos de cuño liberal-  fue la culminación de un conjunto de factores que se dieron en la sociedad argentina después del golpe militar de 1.930,  durante más de una década, los cuales se conjugaron hacia 1.945 con factores externos,  de la posguerra,  el principal de los cuales estuvo constituido por los Acuerdos de Yalta.

 

                                    En el campo de lo estrictamente político,  el Peronismo  emerge como una contestación a los fraudes electorales y las violencias que se acumularon entre 1.932 y 1.942,  en los que se vio complicada gran parte de los partidos liberales.

                                    En lo  social,  vino a recuperar los derechos que el Estado liberal-burgués negaba, especialmente,  a las clases trabajadoras y sectores de la comunidad nacional no integrados al proyecto común, tras la crisis del  modelo  “del 80”

                                    En  lo  cultural,  fue una respuesta desde el pueblo a la Ilustración (en su acepción filosófica),  dominante en el sistema pedagógico oficial,  de la escuela primaria  a la Universidad.

 

                                    Sin un vaciamiento de la democracia y el descreimiento comunitario en las viejas fuerzas del sistema político,  tal como se dieron en la década mencionada,  la historia no hubiera tenido sustancia social par fundar ese  hecho nuevo  que el peronismo significó.  Sin la Unidad Democrática aprobada por la cúpula de la UCR  en abril de 1.943, tendiente a reunir a los viejos partidos con las fuerzas de izquierda –dentro de la ola aliadófila-,  no hubiese habido posteriormente Unión  Democrática.

                                    Sin la condena de Roosevelt y Stalin a los neutrales de la periferia del mundo no podría explicarse la intromisión pública del embajador estadounidense Spruille  Braden,  en 1.945,  tres  meses después de haberse firmado aquel pacto tripartito.

 

                                    Con la formación y el triunfo del Movimiento Peronista,  después del 17 de octubre de 1.945,  la Argentina despegó del viejo proyecto anglófilo de la Pampa Húmeda y de un cosmopolitismo de signo neocolonial,  para asumir un nacionalismo popular que tuvo en el movimiento obrero organizado su columna vertebral.

                                    En el Peronismo se conjugaron los trabajadores de la industria, capas de la pequeña burguesía rural y urbana,  y sectores industrialistas de la sociedad,  incluyendo miembros de las fuerzas armadas.  El crecimiento de fuerzas productivas locales  que entraron en contradicción con los intereses del sistema central  e imperialista, fue acompañado por un despertar de la autoconciencia, especialmente después del conocido acuerdo Roca-Runciman,  firmado en 1.933,  con visibles ventajas para el capital británico y sus elementos subordinados en el país.

 

                                    El coronel Perón entrevió la necesidad  de un nuevo proyecto, con base social en las masas,  ya en la segunda mitad de 1.943, al asumir la jefatura del viejo Departamento nacional del Trabajo,  esto es, bastante antes de la terminación de la guerra mundial,  en tanto los dirigentes liberales seguían seducidos por las consignas de la problemática europea y aliadófila.

 

                                    Entre octubre de 1.943 y octubre de 1.945,  Perón fue avanzando cautelosamente a través de diálogos de reconocimiento  por numerosos dirigentes gremiales y políticos.  En ese curso experimentó más de un traspié,  pero al cabo de dos años pudo  ver que su proyecto era aceptado  por multitudes.  Su plataforma  para concretarlo  fue la Secretaría de Trabajo y Previsión,  desde la cual logró la recuperación de lo  social,  omitido  por el viejo  modelo y sistema liberal.

 

                                    Sus adversarios locales  apoyados por  “las fuerzas vivas” y alentados por Spruille Braden  -el emisario de los aliados de Yalta-,  lograron su eclipse el 10 de octubre de 1.945.  Una semana después,  sin embargo,  las masas sublevadas del conurbano porteño ganaron el centro de la metrópoli (y las calles de otras ciudades argentinas),  hasta conseguir la  liberación del líder emergente.

 

                                    Frente al  proyecto neocolonial en recidiva  -que la Concordancia liberal apoyó luego de 1.930-,  el coronel Perón desplegó uno alternativo,  cuyo instrumento político fue por él definido  como  Movimiento Nacional.  De hecho,  el Peronismo,  había de enfrentarse  en la praxis, con la tradición liberal argentina en su conjunto,  manifiestamente probritánica.  Porque no solamente venía a recuperar lo social, marginado de la vida comunitaria,  sino  también  porque replanteaba  la  cuestión  nacional  como una prioridad perdida entre 1.860 y 1.930.

                                    Para poder llevar adelante tal proyecto Perón  tuvo que integrar los más diversos elementos de la sociedad del país;  primero que todo sumar poder social,  para lo cual atrajo a sectores provenientes de la UCR,  del  “neoconservadorismo”,  del nacionalismo y, en grado menor,  del socialismo. 

                                    La tarea no era sencilla, particularmente en las clases medias, “blancas” y europeizadas.  Las principales figuras del radicalismo se negaron a sumarse,  de tal suerte que Perón debió conformarse con el aporte de figuras secundarias,  sobre todo del interior del país.

                                    En verdad, el coronel levantó  banderas que la dirigencia de la UCR había desteñido, o abandonado,  tras la muerte de Hipólito Yrigoyen.  Lo hizo en 1.945  con una nueva  base social  como protagonista,  constituida por los trabajadores organizados que, así,  se convierten  en factor  de poder político.

 

                                    En ese proceso jugó un rol importante la presencia de los hijos del país interior  -que habían migrado hacia  los grandes centros urbanos en pos de trabajo-:  los  “cabecitas  negras”  como  fueron  denominados  por la burguesía.

 

                                    El binomio Perón – Quijano  ganó las elecciones generales del 24 de febrero de 1.946,  en las  que obtuvo  1.527.231 votos  sobre 1.207.155 de la Unión Democrática (radicales, socialistas, comunistas, demócratas progresistas y otros): cifras equivalentes al 56% y 44%  del total de los sufragios, respectivamente.  Como  bien anota el historiador norteamericano Artur P. Whitaker,  la victoria peronista fue mayor que  “en la mayoría de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos desde la  guerra civil”.

 

                                    En mayo de 1.946  Perón ordenó la disolución de las estructuras partidarias que lo acompañaron (laborismo, UCR  Junta Renovadora e independientes)  y la conformación del Partido Unico de la Revolución Nacional,  organización que duró hasta enero de 1.947,  fecha en que nació el  Partido Peronista,  cuya primera carta orgánica  fue aprobada  el 2 de diciembre de ese mismo año.  Tras el derrocamiento del Gobierno  de Juan Perón,  el poder  de facto  que presidía el  general Pedro Eugenio Aramburu  disolvió el Partido Peronista el 30 de noviembre de 1.955.  (Ver Dto. Ley 4161/1.956 por Dto. 3855/1.955).

 

                                    El gobierno de la llamada Revolución Libertadora actuó drásticamente contra las organizaciones del Peronismo.  Así  el  5 de marzo de 1.956,  prohibió por decreto (4161/56) “la utilización,  con fines de afirmación ideológica peronistas, efectuada públicamente, o de propaganda peronista,  por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados, grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos  políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas, etc., de las imágenes, símbolos, signos, expresiones  significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas,  que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales,  pertenecientes o empleados  por los individuos representativos  u organismos  del peronismo”.

                                    Ese decreto 4161 declaraba violatoria de sus normas “la utilización de la fotografía, retrato  o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes,  el escudo y la bandera peronistas,  el nombre propio del presidente depuesto,  el de sus parientes, las expresiones “peronismo”, “peronista”, “justicialismo”, “justicialista”, “tercera posición”, la abreviatura “P.P.”, las fechas exaltadas por el régimen depuesto,  las composiciones musicales o fragmentos de las mismas denominadas “Marcha de los muchachos peronistas” y “Evita Capitana”,  la obra o fragmentos de la misma “La razón de mi vida”,  los discursos o fragmentos de los mismos del presidente depuesto y de su esposa, etc.”.

                                    En la primera etapa del Peronismo jugó un papel notorio y principal  la señora  Eva Perón,  quien asumió la tarea de mantener contacto directo con la parte del pueblo menos protegida por el Estado, y de  solucionar de inmediato los  problemas más urgentes,  para lo cual creó la Fundación de Ayuda Social que  llevó su nombre.

                                    Su imagen carismática y su dinamismo dieron al Peronismo un perfil original.  Su acción acabó con su salud, y con su vida  el 26 de julio de 1.952, cuando tenía 33 años de edad.-

 

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LA  LIBERACION

 

                                               Nosotros  tuvimos que declarar nuestra independencia económica porque la República Argentina,  en lo económico,  estaba en manos de diez o quince grandes monopolios que tenían todo en su poder.  Los transportes eran un  monopolio inglés, porque tenían todos los ferrocarriles;  los teléfonos, monopolio norteamericano;  los puertos pertenecían a un monopolio porque no teníamos flota mercante para explotar nuestra  producción agrícola;  la cerveza y sus colaterales constituían  un monopolio francés;  el algodón un monopolio norteamericano, etc.,  etc.  Podría seguir citando cincuenta de  éstos, más chicos o más grandes,   pero todos monopolios.

¿Qué significaba para nosotros la existencia de todos esos monopolios internacionales que hacían la riqueza aquí y la transportaban  hacia su país de origen,  no teniendo los argentinos  con qué vivir?  ¿ Cómo podíamos pagar proporcionalmente el esfuerzo de nuestra gente,  si no disponíamos de ese dinero que se lo llevaban  todos?

Juan  Perón,  5-X-1.948.                   

 

 

TERCERA  POSICION

 

                                                           Constituir al mundo en su conjunto exige liberarse de dominadores particulares.  Es  ésta, pues, la esencia conceptual de nuestra Tercera Posición,  que tendrá  que ser plasmada en un Tercer Mundo,  más  allá de fronteras ideológicas.

Juan  Perón,  1-V-1.974.                   

 






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