Centro de estudios peronista José Armando Gonzáles - Ateneo: Nelly A. Moscheni de Gonzáles. Fundado el 08-10-2011.
  YPF Opinión e Historia
 

 

Centro  de  Estudios  Peronista:  José  Armando  Gonzáles

Ateneo:  Nelly  A.  Moscheni  de  Gonzáles

Fundado el 08 – 10 – 2.011

 

 

YPF

OPINION   E   HISTORIA

 

FUENTES: Propia, Y de Wikipedia, la enciclopedia libre (Fransico Conigliaro en Patria Grande, Domingo 3 de abril de 2005).

 

 

NOSOTROS   PENSAMOS   SOBRE   LA   NACIONALIZACIÓN   DE   YPF

 

Por   José Armando  Gonzáles

 

            “Romper los vínculos dominadores del capitalismo foráneo, instalados en el país, y recuperar el Derecho del Gobierno propio de las Fuentes Económicas Nacionales”.

 

            Recordemos cuáles eran las normas constitucionales sobre el tema,  de la

 

Constitución Nacional sancionada y promulgada en 1949 por el Gobierno del Gral. Perón:

 

            “Capítulo IV :

La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica

 

Art. 38 - La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común.  Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo o intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva.  La expropiación por causa de utilidad pública o interés general debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.  Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el artículo 4°.  Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invención o descubrimiento por el término que le acuerda la ley.  La confiscación de bienes queda abolida para siempre de la legislación argentina.  Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones ni exigir auxilios de ninguna especie en tiempo de paz.

 

Art. 39 - El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social.  Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino.

 

Art. 40 - La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social.  El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución.  Salvo la importación y exportación, que estarán a cargo del Estado, de acuerdo con las limitaciones y el régimen que se determine por ley, toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios.

 

Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias.

 

Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación.  Los que se hallaran en poder de particulares serán transferidos al Estado, mediante compra o expropiación con indemnización previa, cuando una ley nacional lo determine.

 

El precio por la expropiación de empresas concesionarios de servicios públicos será el del costo de origen de los bienes afectados a la explotación, menos las sumas que se hubieren amortizado durante el lapso cumplido desde el otorgamiento de la concesión y los excedentes sobre una ganancia razonable que serán considerados también como reintegración del capital invertido.

 

            Ahora bien,  a la Nacionalización de las acciones de YPF, y la recuperación de los recursos naturales de la Nación Argentina, debería agregársele como modo de garantizar una mejor gestión económica financiera,  un simple y claro sistema de control, de amplia participación, no sólo de las Provincias y sus representantes,  sino de todos los actores económicos nacionales que operan en esa materia,  muy particularmente de los trabajadores de los yacimientos y sus organizaciones sindicales, así como del pueblo de las provincias dueñas de los yacimientos, mediante sus organizaciones intermedias y los organismos de defensorías del pueblo de cada jurisdicción.  Ello por cuanto ha quedado demostrada la total ineficacia del funcionamiento de los organismos existentes de control estatal, derivados en una maraña de atribuciones y funciones que en el caso YPF no han logrado cumplir su cometido de control para velar por la Integridad del Patrimonio Estatal, que es el Patrimonio de todos los Argentinos.-

 

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1922 - 2012

Historia del petróleo en la Argentina

De Wikipedia, la enciclopedia libre

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Antiguo logotipo de YPF, principal empresa petrolera argentina.

La historia del petróleo en la Argentina comenzó cuando apareció el primer yacimiento con aquel hidrocarburo el 13 de diciembre de 1907, en el entonces pueblo de Comodoro Rivadavia.[1] [2] Quince años después, Hipólito Yrigoyen fundó YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) primer empresa encargada de la extracción y tratamiento del petróleo. El general e ingeniero Enrique Mosconi estuvo a cargo de aquella empresa estatal, habiendose nombrado presidente de YPF por el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear. Durante el periodo conocido como década infame existieron pocos avances en la producción de petróleo, estancándose el crecimiento de YPF.[3] [4] [5]

Después de la década infame, asumió Juan Domingo Perón, encontrándose con una YPF con mucha debilidad institucional, y hacia el fin de su gobierno buscó la ayuda de capitales extranjeros para incrementar la producción, lo que se frustró por la oposición de diversos sectores, incluso dentro de su propio partido, sobre todo por los contratos con una filial de la Standard Oil que se proponían desde el gobierno.[6]

Desde 1955, el derrocamiento de Perón, hasta 1966 la Argentina sufrió lo que algunos historiadores llamaron la democracia débil, debido a que los gobiernos de ese periodo fueron acosados por los militares. En ese período, el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi logra el autoabastecimiento. En la presidencia de Arturo Illia algunos de los trece contratos petroleros fueron anulados por ser acusados de "perjudiciales para la Nación", el país volvió al desabastecimiento. El gobierno de facto de Juan Carlos Onganía modificó la ley 14.773 (realizada por Frondizi), y mantuvo el mismo principio de la propiedad estatal del petróleo, pero se eliminó el monopolio de YPF.

En las gestiones de los siguientes gobiernos militares no hubo muchos cambios en la política petrolera, aunque la producción fue aumentando. En el gobierno de Raúl Alfonsín las empresas Argentina Cities Service (ex Banca Loeb) y Amoco (ex Panamericam), siguieron explotando los yacimientos, aumentando considerablemente su producción.

Como consecuencia de la "Ley de Reforma del Estado" sancionada por el peronismo a fines de 1989, se abre una instancia de desnacionalización de los recursos económicos y energéticos estratégicos del país.

En 1992, el gobierno peronista de Carlos Menem desnacionalizó el petróleo, transfiriéndose al dominio público los yacimientos de hidrocarburos del Estado Nacional a las provincias, pero esta ley también privatizó a YPF, perdiendo el poder de su decisión de política petrolera, y gracias a esto las inversiones a YPF bajaron, no se descubrieron nuevos yacimientos, pero la explotación aumentaba. Repsol compró a YPF y así la vieja empresa petrolera argentina, ahora se llama Repsol YPF. Esto se encuentra vigente en la actualidad.[7] A causa de la ley sancionada, la cual le daba toda libertad de lo que quisiese con el petróleo, Repsol YPF explotó demasiado los yacimientos, pero no descubrieron nuevos. En la actualidad a consecuencia de estas políticas, durante el gobierno de Cristina Kirchner, Repsol YPF tuvo que importar en reiteradas ocasiones, grandes cantidades de nafta, para poder abastecer los surtidores de las estaciones de servicio para automóviles, camiones y máquinas agrícolas. En algunas ocasiones también hubo faltantes de gas, lo que trajo un pequeño retroceso en la industria.[8] [9] [10] [11] La Argentina es un país muy dependiente del gas, siendo junto a Rusia el país de mayor empleo de gas como energía.[12]

En el primer trimestre de 2012, varias provincias expropiaron áreas que se encontraban en concesión de YPF, mientras que el gobierno de Cristina Kirchner buscaba recuperar parte de YPF. Finalmente, el 16 de abril de ese año, el gobierno argentino decidió la expropiación de la petrolera, adjudicándose así el 51% de las acciones en poder de Repsol para el estado nacional y repartiendo el 49% restante en acciones para las provincias productoras.[13]

Contenido

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[editar] Descubrimiento de los primeros yacimientos

El primer pozo petrolero de Argentina, en Comodoro Rivadavia, foto de diciembre de 1907.

Los primeros yacimientos de petróleo fueron descubiertos en el entonces pueblo de Comodoro Rivadavia. El primero apareció el 13 de diciembre del año 1907, cuando una perforadora estaba realizando un pozo para encontrarlo (es falso que buscasen agua)[14] a tres kilómetros del Cerro Chenque. La máquina llegó a los 170 metros de profundidad pero los obreros decidieron abandonar el trabajo ya que el equipo de que disponían no les permitía llegar más hondo. Más tarde se adquirieron nuevos equipos para perforación, preparados para poder hacer un pozo mucho más profundo. Estos equipos fueron comprados en Europa, y se utilizaron los del sistema Fauck. Fue el ingeniero Julio Krause, jefe de la sección Hidrología y Perforaciones quien realizó esa compra.[5]

Después de nueve meses de trabajo, y llegando a perforar un total de 500 m, comenzó a brotar del suelo un líquido viscoso, aceitoso y con olor a nafta. Las oficinas de Minas en Buenos Aires recibieron un comunicado desde Comodoro Rivadavia que decía: "Se cree haber dado con una napa de kerosene". Krause ordenó suspender la perforación y verificar el hallazgo. Y fue el día 13 de diciembre que llegó un nuevo telegrama que confirmó la existencia de hidrocarburos a casi 540 metros de profundidad, por lo que se comunicó oficialmente el descubrimiento de un yacimiento de petróleo en el pueblo de Comodoro Rivadavia. Se había descubierto por primera vez petróleo en suelo argentino.[5] Cuando se descubrió el petróleo se formaron dos grandes interrogantes: por un lado el tema de quien sería el propietario del petróleo, y la otra era con respecto a que empresa o emprendedor debería explotar el hidrocarburo.[2]

Antes del hallazgo en Comodoro Rivadavia, en 1865 en la provincia de Jujuy se realizó una exploración para también intentar encontrar petróleo; para esto en aquel año se formó la Compañía Jujeña de Kerosén S.A.[15] Leonardo Villa fue el primer empresario que intentó encontrar petróleo para su comercialización, pensando en el abastecimiento de kerosén destinado al alumbrado público. Pero existía un gran problema: para poder realizar la exploración, Villa tenía que pedir autorización a las autoridades jujeñas, y después al Poder Legislativo nacional. Todos esto produjo diversas idas y venidas que, al final, hicieron abortar el proyecto. A fines del siglo XIX, varios emprendedores sufrieron el mismo problema.[2]

[editar] El comienzo del petróleo en el gobierno de Yrigoyen

Un grupo de empleados de Y.P.F. que trabajaban en el pozo 128, en el año 1923, Provincia de Chubut.

Hipólito Yrigoyen fundó YPF y durante su gobierno se realizaron varias obras para la producción de petróleo. Sin embargo no llegó al autoabastecimiento.[4]

Cuando en 1918 terminó la Primera Guerra Mundial, se inició un período expansivo para la naciente industria petrolera argentina. La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales; así se pudo lograr mayor disponibilidad de materiales, equipos, fletes y capitales.[16]

En esa época apareció el motor de combustión interna, que ocasionó otra revolución industrial y aumentó la demanda de combustibles. La expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos derivados del petróleo, principalmente combustibles, aceites y grasas. En aquellos tiempos, las empresas estadounidenses y europeas también empezaron a expandirse en busca de reservas; estas acciones estaban avaladas por el gobierno, preocupado por contar con el tan requerido mineral estratégico: el petróleo.[16]

El gobierno de Hipólito Yrigoyen anunció el Plan de Tierra y Petróleo, por el cual se trató que el Estado se reservara un papel de intervención decisivo. Durante su gobierno, se creó en 1922 la empresa más grande destinada a explotar y comercializar el petróleo: YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), y se le ofreció la conducción de esta al general Enrique Mosconi, quien ocupó la dirección de YPF entre 1922 y 1930. Durante sus ocho años de gestión, el General logró casi triplicar la producción de petróleo, de 348.888 metros cúbicos en 1922, a 872.171 metros cúbicos en 1929.[17] [3]

En el año 1925 se finalizó la construcción de la destilería de La Plata (todavía en funcionamiento), para producir nafta, kerosene y fuel oil; a tan solo unos meses de su habilitación, también combustible para aviones. Esta destilería llegó a ser la décima destilería más grande del mundo.[18] YPF llegó a tener 50.000 empleados, convirtiéndola en la empresa más grande en materia de petróleo. Tanto el petróleo como la cuestión de lograr el autoabastecimiento, se convirtieron en temas de campaña durante el año 1928,[4] cuando comenzó la explotación del petróleo en la Provincia de Salta. En 1933 se descubrió petróleo en Tranquitas.[17]

Monumento en la "capital del petróleo" a Enrique Mosconi, fue el primer presidente de YPF, además se lograron grandes avances durante su gestión.

[editar] Petróleo con los gobiernos militares de la década infame

Después del golpe de estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, el país pasó a ser gobernado por presidentes elegidos bajo elecciones fraudulentas. A este periodo histórico se lo conoció como década infame, en este marco de inconstitucionalidad, el 6 de septiembre de 1930 Enrique Mosconi renunció al directorio de YPF, negándose a trabajar con un gobierno de facto, y fue Enrique Zimmerman quien asumió la dirección de YPF.[19]

Durante el gobierno de José Félix Uriburu (quién había derrocado a Yrigoyen en 1930), las empresas petroleras privadas, prácticamente duplicaron la producción, pero en cambio YPF creció menos del 10%. Se creó la reserva fiscal de Tierra del Fuego.[19]

En el año 1931 se empezaron a construir dos destilerías privadas, una en Dock Sud, y se construyó una planta de aceites lubricantes, grasas, parafinas y asfaltos de la destilería de La Plata. Se importaron surtidores de nafta para los vehículos, en vez de producirlos en Argentina como hacia Mosconi.[19]

[editar] El petróleo durante el gobierno peronista

El general Juan Domingo Perón no logró el autoabastecimiento debido a falta de capitales, y por los bloqueos que impuso Estados Unidos a la compra de de máquinas.

El general Juan Domingo Perón contó durante su mandato con una YPF muy débil, debido a las políticas de los anteriores gobiernos militares, YPF no contaba con los recursos para alcanzar el autoabastecimiento petrolero.[20]

El 11 de diciembre de 1947, se firmó un contrato entre YPF y la empresa petrolera estadounidense Drilexco, para exploración de 40 pozos de petróleo. Allí apareció el diputado radical Arturo Frondizi, por la Ciudad de Buenos Aires, él preguntaba al Poder Ejecutivo si este contrato era por la "desorganización de los equipos técnicos", o debido a la "carencia de maquinarias y repuestos", por parte de YPF. También Frondizi había dicho que "ya sea porque no ha proporcionado las divisas necesarias el Banco Central, o porque Estados Unidos ha obstaculizado las compras".[20]

Se creó la empresa distribuidora Gas del Estado, para la distribución de ese recurso. Se puso en marcha el primer gasoducto que va desde la ciudad de Comodoro Rivadavia hasta la Ciudad de Buenos Aires, de una longitud de 1.600 kilómetros. Fue inaugurado el 29 de diciembre de 1949.[21] [1]

El 29 de diciembre de 1949, se terminó de construir el gasoducto que transportaba gas de la capital del petróleo, Comodoro Rivadavia, hacia Buenos Aires, con un largo total de 1.600 km, era el primero en Sudamérica y el más largo del mundo para ese momento. Sin embargo el gobierno había sido depuesto, y no había llegado a construir las válvulas y terminales para que el gasoducto fuera capaz de transportar gas a los hogares.[22]

Durante sus años en el exilio, Perón dijo al respecto de YPF:

"Yo creo que YPF no tiene ni capacidad organizativa ni capacidad técnica ni capacidad financiera para un esfuerzo de esa naturaleza. Los sistemas empleados en la Argentina distan mucho de los nuevos métodos de exploración, prospección, cateo y exploración racional de los yacimientos modernos. Los costos de producción de YPF son absolutamente antieconómicos. Hacer de esto una cuestión de amor propio es peligroso y estúpido ... Estos nacionalistas de opereta han hecho tanto mal al país con sus estupideces como los colonialistas con su viveza. Unos negativos y otros excesivamente positivistas representan dos flagelos para la economía del país".

Juan Domingo Perón.[23]

 

 

 

Domingo 3 de abril de 2005.- Domingo 03 de Abril de 2005

 

 

LA POLÍTICA PETROLERA DE PERON

Por  Fransico Conigliaro

LA política petrolera adoptada durante la primera y segunda presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1955), constituye un temprano ejemplo de nacionalismo desarrollista. Asimismo, confirma el componente realista y pragmático que orientó a dicha política. En otras palabras, Perón compartía con los sectores nacionalistas ortodoxos su interés por la explotación de un recurso estratégico y potencialmente disponible en el territorio y en el mar argentino. Pero mientras para estos sectores el monopolio estatal del petróleo era un dogma incuestionable, Perón se preguntaba si el Estado argentino estaba realmente capacitado para su explotación en forma eficiente. No era un nacionalista de medios, sino de fines. Estaba convencido de que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), no tenía suficiente capacidad organizativa, técnica y financiera para un esfuerzo de esa naturaleza, tal como reconoció en su libro La fuerza es el derecho de las bestias, publicado en 1958, durante su exilio. Dada esta debilidad de YPF, Perón buscó la ayuda del capital extranjero como medio para lograr el autoabastecimiento petrolero, un fin incuestionablemente nacionalista y a la vez práctico. En este sentido, su política antecedió al nacionalismo de fines que procuró llevar a cabo el desarrollista Rogelio Frigerio, el cerebro económico de la gestión del radical intransigente Arturo Frondizi (1958-1962).

 La mayoría de los especialistas reconocen este sesgo desarrollista de la política petrolera de Perón como un antecedente de la ensayada por Frondizi, pero lo ubican en ejemplos posteriores a la crisis económica iniciada en 1949, como si hubiera sido una respuesta de adaptación tardía del líder justicialista a dicha crisis. En la argumentación de estos especialistas, habría dos etapas. La primera, que abarca los años de 1946 a 1948, caracterizada por un modelo económico estatista, orientado hacia el consumo interno y cercano a la ortodoxia nacionalista, restrictivo a la participación del capital extranjero. Rasgos presentes en el texto del Primer Plan Quinquenal 1947-1951. La segunda etapa -iniciada a partir de la crisis económica de 1949, y que abarcó los años de la segunda presidencia de Perón (1952-1955)- sería de reemplazo del modelo estatista y mercado internista por uno claramente desarrollista y con mayor sesgo exportador, que le daba la bienvenida al capital extranjero. Rasgos presentes en el Segundo Plan Quinquenal y en ejemplos como la sanción de la ley de inversiones extranjeras, en agosto de 1953, y la firma del convenio con la California Argentina de Petróleo

SA, subsidiaria de la empresa norteamericana Standard Oil de California, en mayo de 1955.

 No obstante, la sola revisión de los discursos de Juan Perón y de los diarios de sesiones de las cámaras legislativas, muestra que esta tajante división en dos etapas, al menos en lo que respecta a la política petrolera, es cuestionable. Hay indicios del desarrollismo de esta política bastante anteriores a la crisis de 1949. Si bien Perón adoptó entre 1946 y 1949 un modelo económico estatista, acorde con las expectativas de los sectores nacionalistas ubicados dentro y fuera de su partido, a diferencia de éstos consideró tempranamente la alternativa de “flexibilizar" dicho modelo. Así, en declaraciones efectuadas ante un grupo de periodistas norteamericanos el 19 de julio de 1946, el entonces presidente procuró aventar temores en los empresarios estadounidenses al señalar que "sólo han sido nacionalizados los servicios públicos" y que posteriormente " la Argentina creará nuevas industrias que serán de propiedad privada y que el gobierno tratará de fomentar". Demostrando una notoria capacidad de anticipación a la tendencia de apertura económica que el propio Perón se vio obligado a adoptar después de la crisis de balanza comercial y de pagos de 1949, prometió a sus interlocutores que la Argentina "proseguirá una política liberal con el capital extranjero llegado al país".

 Contra lo que un escéptico podría suponer, estas declaraciones de Perón no fueron un guiño coyuntural destinado a conformar a los periodistas norteamericanos. Así lo prueba la precoz firma, el 11 de diciembre de 1947, de un contrato entre YPF y la petrolera norteamericana Drilexco (Drilling and Explorations Company) para la perforación en la Argentina de 40 pozos de exploración. Decisión que motivó el envío, el 30 de junio de 1948, de un proyecto de resolución firmado por un grupo de diputados radicales. En las consideraciones que acompañaron al proyecto, Arturo Frondizi preguntaba a las autoridades del Ejecutivo si este contrato se debía a la "desorganización de los equipos técnicos" o a la "carencia de maquinarias y repuestos" por YPF, carencia que a su vez podía producirse "ya sea porque no ha proporcionado las divisas necesarias el Banco Central, o porque Estados Unidos ha obstaculizado las compras".

 Estas tempranas señales de desarrollismo en la política petrolera peronista se convirtieron en opciones forzosas a partir de 1949, año signado por malas cosechas, caída de los términos de intercambio y déficit en la balanza comercial y de pagos. Dificultades que se intentó combatir por medio de la aplicación de un Plan de Estabilización Económica en 1952, y de una política económica que ponía el énfasis en el incremento de la productividad y de las exportaciones y que otorgaba mayor participación al capital externo. En el contexto de este giro en el modelo económico, los especialistas identifican el citado ejemplo del contrato con la California. Contrato que, de acuerdo con las explicaciones otorgadas por el propio Perón en su citado libro La fuerza es el derecho de las bestias, establecía una explotación de carácter mixto (joint venture), mediante el cual la California produciría en forma conjunta con YPF los 9.000.000 de metros cúbicos que la Argentina importaba, anulando un gasto extra de casi 300 millones de dólares en concepto de importación de combustible. Por medio de este acuerdo, Perón buscaba incrementar la producción petrolera en los años sucesivos con el fin de mantener el abastecimiento interno y e incluso comenzar la exportación de petróleo y sus derivados, para poder aumentar así la disponibilidad de divisas. Argumentos típicamente desarrollistas y notoriamente similares a los que utilizaría Frondizi años después para justificar la firma de contratos con empresas petroleras norteamericanas y europeas en 1959.

 Los ejemplos citados aquí demuestran no sólo la existencia de un sesgo desarrollista en la política petrolera de Perón, cuyos indicios fueron bastante anteriores en el tiempo a los identificados por los especialistas, también evidencian la existencia de un pensamiento y acción caracterizados por su realismo y pragmatismo, rasgos que le permitían a Perón contemplar opciones contradictorias en su menú personal de alternativas de decisión.

 De esta forma, podía concebir la nacionalización de los servicios públicos y, al mismo tiempo, contemplar la participación del capital externo en el sector petrolero, dado que YPF no contaba con los recursos necesarios para su explotación. Así lo explica Perón en la obra citada a lo largo de esta nota, en la cual polemizó con su sucesor Eduardo Lonardi, presidente del régimen de facto que lo derrocó en septiembre de 1955, quien había dispuesto la anulación del convenio con la California : "Yo creo que YPF no tiene ni capacidad organizativa ni capacidad técnica ni capacidad financiera para un esfuerzo de esa naturaleza. Los sistemas empleados en la Argentina distan mucho de los nuevos métodos de exploración, prospección, cateo y exploración racional de los yacimientos modernos (?) Los costos de producción de YPF son absolutamente antieconómicos. Hacer de esto una cuestión de amor propio es peligroso y estúpido." Y concluía: "Estos nacionalistas de opereta han hecho tanto mal al país con sus estupideces como los colonialistas con su viveza. Unos negativos y otros excesivamente positivistas representan dos flagelos para la economía del país".

Palabras que evidencian un nacionalismo pragmático en materia petrolera, ubicado en las antípodas del principismo. Un sano nacionalismo pocas veces implementado en la historia argentina, y que nuestros dirigentes deberían tener en cuenta en cada una de las decisiones de agenda interna y externa vinculadas con el desarrollo social y económico de nuestro país.

 El autor es doctor en Historia.

Fransico Conigliaro

 

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[editar] Arturo Frondizi y autoabastecimiento petrolero

El presidente Arturo Frondizi en cuatro años logró el autoabastecimiento. Sus medidas trayeron fuertes protestas y repudio.

El 1 de mayo de 1958 Arturo Frondizi asumió el gobierno, no se encontró con una YPF muy distinta a la de Juan Domingo Perón. La petrolera estatal, seguía siendo una empresa petrolera incapaz de alcanzar el autoabastecimiento de petróleo, un objetivo que Frondizi al igual que Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, quería alcanzar. Pero existía un problema muy grande de consumo y producción: Argentina tenía un consumo de 15.000.000 de toneladas de petróleo, de los cuales el país solo producía 5.000.000, por lo tanto debía de importar 10.000.000 de toneladas para llegar a abastecer de petróleo el país, todo esto presentaba un valor que representaba la tercera parte del producto de las exportaciones, lo que generaba un gasto de 300 millones de dólares en importación de petróleo.[7] [24]

El gobierno sentó tres pilares básicos para la política petrolera:[7]

  1. Nacionalización del petróleo.
  2. Monopolio de YPF.
  3. Autoabastecimiento petrolero.

El artículo n.º 1 de la Ley 14.773 de nacionalización del petróleo, establecía que: Los yacimientos de hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos... son bienes exclusivos, imprescriptibles e inalienables del Estado Nacional. ... estarán a cargo de YPF, Gas del Estado y de YCF.... El artículo n.º 4 de esta misma Ley dice que: Queda prohibido en todo el territorio nacional el otorgamiento de nuevas concesiones.... Los contratos petroleros del gobierno de Frondizi, no se trataban de concesiones petroleras, sin embargo se los acuso de tales en su momento. En cambio, los contratos eran de locación de obras, en donde las compañías no tenían derecho sobre el petróleo extraído en estas obras, el petróleo crudo era entregado directamente a YPF, y una vez allí, se repartía un 60% para la empresa argentina, y el 40% para la empresa que haya extraído el crudo.[7]

En Argentina también existen varios yacimientos de carbón, como en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut, pero el yacimiento más relevante es el de Río Turbio, en la Provincia de Santa Cruz, esta es la fuente de carbón más grande de Argentina, teniendo el 99% de las reservas de carbón del país. La explotación comenzó por el año 1941, y su explotación estuvo originalmente a cargo de YPF. Durante el gobierno de Frondizi se creó YCF (Yacimientos Carboníferos Fiscales), empresa encargada de la exploración y extracción de carbón. En la actualidad Argentina usa este carbón para calefacción o para abastecer a la centrales térmicas para producir electricidad, pero para las industrias lo importa.[1]

[editar] La batalla del petróleo

Artículo principal: La batalla del petróleo.

Terminal y válvulas del gasoducto Campo Durán, un ejemplo de la infraestructura que en Argentina se construyó durante "la batalla del petróleo".

El 24 de julio de 1958 el presidente brindó un discurso ante el país, explicando los problemas y las consecuencias que tenía el seguir importando petróleo, en dicho discurso afirmó que el país no podría seguir sosteniendo esa política petrolera. El gobierno así anunció "la batalla del petróleo", el objetivo de esta era el de lograr el autoabastecimiento petrolero sea como sea. En su discurso dio la razón de su giro ideológico, la cual fue que Argentina no tenía más divisas para comprar petróleo, y que habría que atraer los capitales extranjeros para explotar el hidrocarburo, pero, las petroleras se tendrían que llevar parte de las ganancias.[25]

A continuación, una cita del discurso del 24 de julio de 1958, en la cual explica el porque de su giro ideológico.

"Cuando asumimos al gobierno, las reservas de oro ascendían a 125 millones y medio de dólares, y el conjunto de oro y divisas a poco más de 250 millones de dólares. A su vez el 1 de mayo al 31 de diciembre [de 1958] habrá que cumplir con compromisos por valor de 645 millones de dólares en el exterior. No disponemos por lo tanto, ni de un gramo de oro en el Banco Central para YPF".

Cita del discurso del presidente Arturo Frondizi declarando la "batalla del petróleo".[25]

Esta política petrolera estaba basada en lo que Frondizi y Frigerio llamaron "nacionalismo de fines", contrapuesto al "nacionalismo de medios". El primer "nacionalismo" instaba en alcanzar los objetivos por cualquier medio, mientras que el segundo se centraba en los medios a cómo conseguirlos.[25]

[editar] El polémico giro del presidente

Pozo de petróleo en Campo Durán, esta última ciudad y Comodoro Rivadavia son las dos ciudades más importantes en materia petrolera del país.

Cuando Arturo Frondizi era diputado (periodo de 1946 cuando Perón ganó las elecciones, a 1951 cuando Frondizi renunció para ponerse como candidato junto a Ricardo Balbín), Frondizi había sido un gran crítico de las políticas industriales y petroleras de Perón. Según Frondizi y su libro Petróleo y Política del año 1954, YPF no necesitaba medios para lograr el autoabastecimiento de petróleo, que podían hacerlo por cuenta propia, criticaba duramente el usar radicar empresas estadounidenses para la explotación de petróleo y también criticaba el monopolio de YPF, en ese libro su postura fue muy antiimperialista.[2]

Sin embargo cuando asumió en el gobierno, a los pocos meses, Frondizi reconoció que YPF no era capaz de lograr el autoabastecimiento, y sería necesario para ello la ayuda del capital extranjero. Esta acción (como también hacer de YPF un monopolio), iba totalmente en contra a lo que Frondizi había dicho como diputado, o a lo que había escrito en su libro Petróleo y Política, obviamente esto generó varios conflictos respecto a la gente que había votado a Frondizi (como la izquierda y peronistas), lo que motivo a realizar varias manifestaciones, como huelgas en contra de los contratos petroleros.

[editar] Políticas petroleras y resultados

Se habían comprado 36 equipos perforadores de pozos petroleros, la mayor adquisición en su historia. En 1960 se llegó a tener más de cien equipos trabajando, el doble de lo que normalmente tenía YPF para trabajos por administración,[7] y se pudo dar una solución a la crisis energética que había hacia 1958, acabando con la "dieta eléctrica" y los apagones. En ese mismo año se construyó el gasoducto Campo Durán, en la provincia de Salta, prácticamente se creó una industria petroquímica que ubicó al país como segunda potencia regional en el rubro.[26]

Con todos los avances en YPF, compras de maquinarias, construcción de oleoductos y de otras infraestructuras, YPF logró llegar a duplicar su la producción, superando las 10.400.000 de toneladas de petróleo. Pero para lograr llegar a las 15.600.000 toneladas de petróleo,[24] el gobierno tuvo que hacer contratos de locación de obras y servicios, en especial con tres compañías: Banca Loeb en la Provincia de Mendoza, Panamericam en la ciudad de Comodoro Rivadavia y con la compañía Tenneessee en la provincia de Tierra del Fuego,[7] y fue así que Argentina logró por primera vez llegar al autoabastecimiento de petróleo en menos de cuatro años, rompiendo con cincuenta años de abastecimiento de petróleo importado por los monopolios extranjeros.[7] Frondizi también firmó con una subsidiaria de Standard Oil, un contrato de explotación, y a este contrato siguieron otros, que sumaron en conjunto 200 millones de dólares, siendo en total, trece contratos.[27]

En 1960 se construyó un segundo gasoducto (contando el gasoducto de Comodoro Rivadavia a Buenos Aires), se llamó el "Gasoducto General San Martín", pero a diferencia al otro gasoducto, este tiene mayor diámetro y en consecuencia mayor capacidad.[28] Así llegó el gas por medio de cañerías, reemplazando las garrafas y los combustibles líquidos y sólidos.[29]

Se tomó la decisión de la construcción de este gasoducto cuando se descubrieron yacimientos gasíferos en la Provincia de Salta, así el ducto fue planificado para que vaya de Campo Durán a Buenos Aires y que también, se uniera con áreas de Bolivia para importar gas desde ese país.[28]

Cuando la Patagonia fue productora de este recurso en la cuenca neuquina, en los yacimientos de Loma de la Lata, surgieron los gasoductos NeuBA I y II, de la Provincia de Neuquén a Buenos Aires. Le siguió el que uniría Neuquén con Mendoza y hacia el este, para llevar el gas a otras regiones del país. Esta red de gasoductos troncales, junto con una extensa red de gasoductos secundarios, puso el gas natural al alcance de los hogares más poblados del país, como también a las industrias.[28]

Durante unos cuarenta años, el servicio de gas alcanzó una participación del 40% del consumo de energía primaria, y llegó a ser el combustible esencial y el más barato para la mayoría de la población, también sirvió para dar una solución al problema energético. Sustituyó a los combustibles líquidos para generar electricidad y en grandes industrias.[28]

[editar] Gobierno de Arturo Illia

Arturo Illia anuló algunos de los contratos, sin embargo algunas empresas siguieron explotando petróleo.

Una de las primeros actos del gobierno de Arturo Illia, fue anular algunos de los trece contratos firmados en la época de Frondizi, en consecuencia de las anulaciones de los contratos, YPF perdió el autoabastecimiento, y además la producción petrolera en 1965 fue inferior a la del año anterior. Sin embargo, Illia rectificó la política de anulación de los contratos, y las empresas siguieron en el país. Solamente la Shell y la Esso (viejas importadoras de petróleo), que habían firmado contratos de exploración, para aumentar las reservas de YPF, con la cláusula del riesgo minero, aceptaron de inmediato la anulación y recuperaron los 50.000.000 de dólares invertidos que, por la cláusula del riesgo minero, habrían perdido al no encontrar yacimientos productivos. Argentina Cities Service (ex Banca Loeb) y Amoco (ex Panamericam) continuaron la extracción de los yacimientos de Mendoza y Comodoro Rivadavia, y no sólo durante el gobierno de Illia, sino también en los sucesivos gobiernos militares y civiles, incluyendo el de Raúl Alfonsín, el cual llegó a una producción mucho mayor.[7]

[editar] La Revolución Argentina y el petróleo

Durante el gobierno de Onganía, se modificó la ley 14.773, hecha por Frondizi y se la cambió por la ley 17.319. La ley mantuvo el mismo principio de la propiedad del petróleo, el cual debía ser entregado directamente a YPF. Pero se eliminó el monopolio de YPF, y se anuló el artículo n.º4 de dicha ley, el cual establecía que se prohibía entregar nuevas concesiones.[7]

[editar] La época del Proceso de Reorganización Nacional

Durante el Proceso de Reorganización Nacional YPF (principal empresa petrolera en el momento), aumentó su deuda por el casi 1613 %, de 372 a 6.000 millones de dólares en solo siete años. La empresa despidió a 13.000 empleados y aumentó la productividad solamente en un 80 %.[30] [31]

En ese momento al no contar con destilerías, YPF tenía que entregar el petróleo a empresas como Shell y Esso, para su refinación.[31] [30]

[editar] Gobiernos peronistas posteriores

Durante el gobierno de Carlos Menem se vendió YPF a la empresa española Repsol.

El presidente justicialista Carlos Menem mediante tres decretos (1.055, 1.212 y 1.589) firmados en los primeros meses de su gobierno desreguló el mercado petrolero argentino, disminuyendo el poder de control del Estado respecto de las empresas privadas. Los anteriores contratos de servicio fueron transformados en concesiones con libre disponibilidad del petróleo extraído y se licitaron áreas centrales y marginales de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. El 31 de diciembre de 1990, mediante el decreto n.° 2.778, el Poder Ejecutivo transformó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad del Estado en YPF Sociedad Anónima.[32] En el año 1992 la ley n.º 24.145 transfirió el dominio público de los yacimientos de hidrocarburos del Estado Nacional a las provincias, la ley también privatizó a YPF, así Argentina perdió totalmente el poder de decisión sobre la política petrolera.[7]

Tanto Néstor como Cristina Kirchner se manifestaron a favor de la aprobación de la transferencia del dominio del petróleo a las provincias, proyecto que incluía la privatización de YPF. Varios medios de prensa argentinos al igual que el gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo (en un reportaje a HiperCritico),[33] concuerdan en que existía un pacto por el que el Estado Nacional reconocía que tenía una deuda con la provincia de Santa Cruz por 480 millones de dólares pero que supeditaba su pago a la aprobación de la privatización. La provincia de Santa Cruz recibió luego 654 millones de dólares en 1993. Esta política de privatizar YPF fue implementada debido a los diez puntos que aconsejaba el Consenso de Washington. El mismo expresaba entre otras cosas, la necesidad de privatizar empresas públicas. Fue establecido por organismos como el FMI y el Banco Mundial. De aquí surgió la privatización de varios servicios estatales, como Ferrocarriles Argentinos, la ya citada YPF, Gas del Estado, Entel y Aerolíneas Argentinas.[34] [35]

La supuesta desregulación, que sólo cambio un monopolio estatal por el oligopólio extranjero, no trajo inversiones de ningún tipo. Sólo vinieron empresas (privadas, preponderantemente extranjeras), a extraer petróleo de los yacimientos ya descubiertos por YPF, pero no se realizaron inversiones para descubrir nuevos pozos. El Congreso Patagónico de Energía ha afirmado que cuando YPF era estatal, la explotación se producía en forma moderada, y se haciéndose una exploración agresiva, con YPF privatizada, la explotación es agresiva y la exploración moderada.[36] [32] El 17 de septiembre de ese mismo año, la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Cruz se reunió y trató el proyecto en donde Cristina Fernández de Kirchner declaró "La necesidad de sanción del proyecto de Ley nacional 'Ley de Federalización de los Hidrocarburos y de Privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales'.[37] [32] Dos años después, en la reforma constitucional de 1994, fue incorporada la federalización del petróleo, mediante el artículo n.º 124 en la Constitución Nacional Argentina que reconocía el "dominio originario" de las provincias. No obstante, la federalización de las reservas sólo pudo llevarse a cabo después de la denominada "Ley Corta" en 2006.[38]

A las nuevas empresas petroleras se les permitió la libre disponibilidad del petróleo extraído, ya sea poniendo el precio para importar, como también la libre disponibilidad de las ganancias obtenidas por las exportaciones, a causa de esto la extracción del petróleo para exportar superó el 50%, por encima de las necesidades del mercado interno, en consecuencia, hubo una brusca caída en las reservas del país, a la vez se agravaron por la falta de inversiones en exploración de nuevos pozos, desde mediados de la década de 1990 hasta la actualidad, en la que la privatización aún se encuentra vigente.[7]

[editar] La venta de YPF a Repsol

La empresa española Repsol compró todas las acciones de YPF por un total de 15.000 millones de dólares, Repsol solo explotó los yacimientos heredados de YPF, vendiendo el petróleo extraído. Se exportaron grandes cantidades de crudo al mercado internacional, al tener la libertad en las ganancias obtenidas, las mismas fueron usadas para comprar yacimientos en otros lugares, como Bolivia, Trinidad y Tobago y Libia. Repsol (ahora llamada Repsol YPF), obtuvo ganancias de 2.000 millones de dólares anuales. Pero como los yacimientos argentinos no eran rentables, la inversión de Repsol YPF en exploración de nuevos yacimientos fue inexistente. Así fue que las reservas bajaron.[7]

[editar] El petróleo en la década de 2000

Balancín de petróleo con un molino eólico de fondo, ambos iconos de la energía patagónica.

Durante el periodo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner (2003-actualidad), se realizaron varias obras como oleoductos y gasoductos para el transporte de petróleo y gas. Pero se realizaron escasas inversiones para la explotación de combustibles. Mientras la economía e industria fueron creciendo a lo largo de la década de 2000, el consumo de combustible se fue acrecentando, en un determinado momento, el consumo superó a la producción, provocando que la Argentina tenga que importar combustibles para satisfacer las demandas hogareñas e industriales. La ruptura de esta balanza se registró años atrás: la extracción de metros cúbicos de petróleo fue en 2010, menor en 5 millones de metros cúbicos, comparando con el año 1997. Se destinaron 160 millones a CAMMESA en el 2005 para la adquisición de fuel oil para alimentar las centrales térmicas. En 2006 el total de subsidios para las importaciones de combustibles fue de 3.700 millones de pesos, al año siguiente, la cifra se fue a 9.200 millones, de los cuales 4.400 millones se destinaron a la compra de fuel oil, cuando dos años antes habían sido solo 160 millones de pesos. En 2008 el monto que tuvieron las importaciones del sector se fue a los 16.200 millones de pesos, pero la crisis del año siguiente ayudo a reducir los gastos, pasando a un monto de 15.944 millones de pesos.[39] Según el secretario de energía, Daniel Cameron, la importación fue necesaria ya que fue "lo que sostuvo el crecimiento del país".[40]

También hubo un importante desabastecimiento en el servicio de gas de la provincia de Formosa, durante el primer trimestre del año 2010, la gente como alternativa, compraba gas en garrafas, pero este era escaso y muy costoso.[41] [42]

El 9 de marzo de 2010 se registró desabastecimiento de naftas en varias estaciones de servicio de la ciudad de Buenos Aires, y también en varios lugares de Argentina, en consecuencia, YPF debió importar 50 millones de litros de nafta para parar el desabastecimiento en las estaciones de servicio, y poder abastecer a los automóviles, camiones, máquinas agrícolas, las cuales estaban por cosechar los cultivos, y la falta de combustible les impidió realizar esta tarea.[43] El ministro de Planificación Julio de Vido responsabilizó a Shell y Petrobras, dijo que la causa del desabastecimiento fue porque se había retrasado la refinación del crudo, para que (según él) puedan generar el desabastecimiento, y subir los precios de los combustibles.[8] [9] [10]

Sin embargo el desabastecimiento siguió, y durante Semana Santa fue más agravante, ya que la demanda de combustible no se pudo cubrir con la importación de los 50 millones de litros de nafta, las grandes cantidades de vehículos que necesitaban combustible para viajar se vieron afectados. Este desabastecimiento provocó la caída de 55.000 puestos de trabajo, y el cierre de 3.500 estaciones de servicio, según el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes Manuel García, el problema es que: "El Gobierno no interviene firmemente y las empresas petroleras no invierten lo suficiente para satisfacer la demanda".[11] [44]

Durante la ola de frío de julio, el consumo de electricidad y gas aumentó en cifras no esperadas. El gran consumo de gas llevó a tener que importar gas (electricidad también), a países limítrofes como Bolivia, y también se tuvo que comprar fuel oíl y gasoil para abastecer las centrales térmicas. Este desabastecimiento de gas afecto al polo petroquímico de Bahía Blanca, y en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Tucumán.[45]

La producción de derivados del petróleo creció un 3% en 2010, revirtiendo la baja del 1,2% de 2009, según el informe que brindo la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES). Sin embargo la producción no alcanzó para satisfacer la demanda,[46] afirmación brindada por el informe de la consultora Ecolatina, la cual también prevé que el año 2011 finalizara con un déficit record de 26 millones de dólares entre el déficit industrial y energético.[47] Cerrando el año 2011, el déficit dado por la importación de combustibles como gas, fuel oil, gasoil, naftas y lubricantes es de 5.000 millones de dólares, además de la importación de energía eléctrica para cubrir la demanda. Cuando en el 2003 solo existía un desequilibrio de 548 millones, las exportaciones aumentaron en un 710%, alcanzando los 4.448 millones de dólares en el 2010.[48]

[editar] Investigación en explotación de crudo no convencional

El secretario de energía Daniel Cameron estimó que la Argentina lograra el autoabastecimiento de petróleo en un "cortísimo plazo" por medio de la explotación por métodos no convencionales.[40]

La petrolera Repsol YPF anunció el 7 de noviembre de 2011 el descubrimiento de un yacimiento de petróleo no convencional, tratándose de un pozo de 927 millones de barriles. Desde la empresa declaro que este hallazgo casi duplica la cantidad de petróleo que tiene como reserva YPF.[49] No obstante, el descubrimiento no tardo en despertar la incertidumbre de las comunidades mapuches de la región de Loma de la Lata, ya que la extracción del hidrocarburo requiere técnicas que producen agentes (se estiman entre unos 200 productos químicos nocivos) que degradan los suelos y contamina aire y agua, además de la gran explotación de este último recurso.[50] Las acciones de Repsol YPF se fueron a 5,19% en el mercado de Madrid.[51]

[editar] Quita de subsidios

Durante mediados del mes de noviembre de 2011 se realizaron varios anuncios que detallaban una eliminación de los subsidios en varias áreas de la economía argentina. Esta supresión del aquel aporte Estatal no fue excepcionante para el rubro de los combustibles. Se anunció el 16 de noviembre el retiro para las empresas más grandes en materia petrolera, para los sectores que se dedican a la refinación la quita será de 472 millones de pesos, para el gas natural 1493 millones, biodiesel y aceites de exportación 745 millones y agroquímicos de 758.[52]

[editar] Proceso de expropiación de Repsol YPF

Cristina Fernández de Kirchner anunciando la expropiación de parte de YPF.

En la última semana de marzo de 2012, gobiernos provinciales expropiaron áreas con yacimientos petroleros que estaban en concesión de Repsol YPF, debido a la baja producción de la empresa y a la falta de inversiones durante muchos años. Tres tierras fueron quitadas o "expropiadas" a la petrolera: en la provincia de Neuquén, una llamada "Don Ruiz" de 109,1 kilómetros cuadrados y Chihuido de la Salina Sur y Portezuelo Minas, que suman en total una superficie de 242,4 kilómetros cuadrados.[53] En consecuencia, las acciones de YPF decayeron un 15% en las bolsas.[54] Inmediatamente, provincias como Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Río Negro y Mendoza han dado de baja tierras de YPF.[55] [56] [57]

El 13 de abril hubo fuertes rumores de que un boceto de ley para "reestatizar YPF" se encontraba en proceso, cuyo primer artículo establecía de "utilidad pública" y "sujetas a expropiaciones" el 50,01% de las acciones de la petrolera. No obstante en su momento, Eduardo Fellner gobernador de Jujuy había desmentido esto.[58] Finalmente, el 16 de abril Cristina Fernández de Kirchner anunció por cadena nacional que envió un proyecto de ley al Congreso Nacional en donde además de expropiar el 51% de YPF, declara de "interés público y nacional" al "autoabastecimiento de hidrocarburos". La Presidenta dijo claramente que este proyecto se trata de "una recuperación de la soberanía".[59] [13]

"No es un modelo de estatización sino de recuperación de la soberanía. Seguimos manteniendo el modelo de Sociedad Anónima y el de una conducción profesionalizada".

Cristina Fernández de Kirchner.

[editar] Véase también

[editar] Fuentes

[editar] Referencias

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10.                    a b «Argentina acusa a Shell y Petrobras por desabastecimiento» (en español). El economista.es. Consultado el 7 de abril de 2010.

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52.                    «Eliminan subsidios a grandes empresas y barrios de mayor poder adquisitivo» Diario La Nación. Consultado el 16 de noviembre de 2011.

53.                    Otra quita para YPF en Neuquén: suman tres en una semana La Nación.

54.                    YPF se derrumbó 15% en la Bolsa, tras una nueva quita de áreas en Chubut La Nación.

55.                    Chubut va por todas las concesiones de YPF

56.                    YPF anunció un hallazgo de petróleo y demanda a Chubut

57.                    Chubut y Santa Cruz quitaron la concesión de áreas explotadas por YPF

58.                    Un proyecto estatizador encendió los rumores Diario La Nación.

59.                    Cristina presentó el proyecto para expropiar el 51% de YPF

[editar] Bibliografía consultada

[editar] Enlaces externos

 






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